Historia de dos hermanas


Desde la profunda Edad Media existieron dos curiosas torres "hermanas" en sendas ciudades históricas del extremo occidental del orbe entonces conocido: en la europea Sevilla y la africana Marrakech.

Es un cuentaviajes escrito por Miguel Angel Alvarez

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Relato de viaje a Historia de dos hermanas

Ciudades de historia

Desde hace casi un milenio existieron dos curiosas torres hermana en sendas ciudades de historia profunda: Sevilla y Marrakech.

Sevilla ha sido algo así como la capital del sur español desde los días de Roma. En ella se asentaron notables dinastías árabes y luego, tras la conquista cristiana, la ciudad desempeñó un papel crucial como punto de arranque y control de la expansión americana.

Desde el siglo IX, Marrakech ha desempeñado un papel similar en Marruecos: ha sido también la capital sureña del país. Es la urbe, de aire rural y artesanal que concita a las gentes del Sahara y el Atlas.

     

Almohades y almorávides

El territorio de España y el noroeste de África conocieron una notable civilización en el medievo, de la mano de la cultura árabe.

Encantador de serpientes, en el mercado de Marrakech. imagen de guiarte.com. Copyright.

Si el Islam se impregnó en oriente del arte asiático, floreciendo en núcleos como Persia; en occidente irradió sobre todo desde España, donde la mezquita de Córdoba ha sido uno de los grandes monumentos de la historia de la humanidad.

Desde el siglo IX, los musulmanes de Al-Andalus, España, detentaron una cultura distinta y avanzada, dictando las líneas culturales del occidente del mundo islámico. Aquí arrancó lo que en siglos posteriores se ha llamado arte hispano-morisco, que engloba buena parte de las más bellas arquitecturas de un lado y otro del mediterráneo occidental hasta el siglo XV.

Los Almorávides fueron unos nómadas norteafricanos, fanáticos de la religión y la comunidad. Ellos, en el siglo XI, convirtieron a Marrakech en la capital de un imperio que se extendía desde el Sahara a buena parte de España.

Influenciados por la cultura andaluza, los almorávides desarrollan una construcción con notable brillantez ornamental. Realizaron bellas construcciones sobre pilares de ladrillos, con arcos de herradura y lobulados; cúpulas de arcos entrecruzados con decoración calada, hermosa decoración floral, etc.

Tras ellos llegaron los almohades, bereberes del Atlas, impulsados por una reacción religiosa. Conquistaron el propio Marrakech a mediados del siglo XII y se expandieron hacia el norte hasta establecer en Sevilla la capital del imperio.

El arte almohade es más austero, como la propia vivencia de la fe. Los monumentos se caracterizan más por el colosalismo que por las innovaciones formales. Redundan en la pureza y esbeltez de líneas, especialmente en sus elevados alminares.

     

La Kutubia

Cuando, en el siglo XII, la dinastía almohade se ubicó en Marrakech, aprovechó el solar de los anteriores amos, los almorávides, para edificar una magnífica mezquita, la Kutubia.

Bella imagen de la Kutubia. guiarte.com. Copyright.

Se denomina Kutubia tanto a la mezquita de Marrakech como a su alminar (torre), considerada como una de las obras maestras del arte hispano-magrebí. Fue iniciada por Abd al-Mumin continuada por su hijo Yusuf y terminada por el tercer gobernante almohade, al-Maansur.

Tiene la torre 70 metros de altura y una robusta construcción de mampostería, de tonos rosáceos. A medida que se eleva, crece una delicada decoración que da ligereza y refinamiento a la construcción.

Oriundos de Marruecos pero enamorados de Al-Andalus, las obras de la ciudad africana tuvieron un paralelo en Sevilla. Así, Yaqub al-Maansur, el tercer gobernante almohade, coronó el proyecto de la Kutubia y acabó también la gran mezquita de Sevilla, donde la Giralda, no era sino la torre gemela que emulaba a la africana.

     

Y la Giralda

La Giralda es el nombre que actualmente recibe el alminar de la gran mezquita sevillana, que ocupaba la zona actual de la catedral.

La torre fue construida en el siglo XII, pero la profundidad de la historia de la ciudad se percibe en el mismo basamento de la esbelta edificación, donde se aprecian piedras de sillería romanas.

La obra de la Giralda se inició en 1184 bajo el mandato del sultán Yusuf. A la muerte del sultán la obra fue reemprendida por Alí de Gomara, quien sustituyó la labor de piedra por ladrillo.

Un terremoto destrozó en 1365 la parte superior del alminar, similar al de la de Marrakech, que estaba rematado por las famosas manzanas doradas.

La Giralda original era más baja que la actual. guiarte.com
El arreglo provisional de esta cimera, un sencillo chapitel, perduró hasta el siglo XVI, cuando el cabildo catedralicio encargó a Hernán Ruiz el nivel superior de la torre, que añade un cuerpo de campanas y un remate renacentista que culmina con la estatua de bronce que representa a la Fe.

La escultura de la cimera es de cuatro metros, algo más de siete metros con el pedestal. Se trata de una gran veleta que gira movida por el viento. Esta cualidad de giratoria hizo que se llamara popularmente Giralda a todo el edificio, quedando el nombre de Giraldillo para la veleta.

Ubicados en los extremos noroeste y suroeste de dos continentes, África y Europa, las torres de la Kutubia y la Giralda, son las dos torres gemelas del siglo XII, a las que las modificaciones llevadas a cabo a lo largo de los siglos siguientes no les han privado ni de belleza ni de un cierto parecido.