Etapas de El mundo de Dalí

Etapas en las que se sugiere realizar la ruta El mundo de Dalí
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La casa de Port Lligat

Gala y Salvador Dalí se establecieron en Port Lligat durante la primavera de 1930, en una sencilla barraca de pescadores. La barraca -ampliada en el curso de los años- sigue siendo un referente básico daliniano.

Casa de Dalí en Port Lligat, cerca de Cadaqués. Foto Fundación Dalí- guiarte. Copyright

Un año después de la inauguración de la casa-museo Castillo Gala Dalí de Púbol, en septiembre de 1997 se abrió al público la casa-museo Salvador Dalí de Port Lligat.

La gestión de la edificación de Port Lligat corresponde a la Fundación Gala-Salvador Dalí y las obras de restauración y adecuación fueron realizadas por la Dirección General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda, propietaria del edificio.

En enero de 1998 la casa y su entorno fueron declarados Bien Cultural de Interés Nacional por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña.

Dadas las características del edificio y para garantizar la calidad de la visita, se estableció un sistema de turnos para grupos reducidos, que pueden acceder a la casa-museo cada 10 minutos.

En el mismo sentido, también se recomienda hacer una reserva previa para concertar el día y la hora de la visita.

La visita a Port Lligat es recomendable para todo el que quiera conocer bien el universo del pintor. La casa-museo está situada en la bahía, al norte de la localidad de Cadaqués, donde nació el padre del pintor y donde él había pasado largas temporadas durante su infancia y juventud.

Además de la casa, el visitante se hallará con otro elemento de interés: el paisaje que la envuelve, un paisaje al que Dalí estuvo asociado desde niño y que recuerda en sus sueños.

La particular geología del Cabo de Creus fue una fuente de inspiración fantástica para el pintor.

La edificación de Port Lligat es una obra más de Salvador Dalí, en su busqueda de aislamiento y paz para pintar. Fue su única residencia estable.

Gala y Salvador Dalí se establecieron en Port Lligat durante la primavera de 1930, en una sencilla barraca de pescadores. En el año 1930 Port Lligat era un incipiente poblado con una veintena de barracas, alineadas a uno y otro lado de un pequeño riachuelo, un lugar apartado y solitario.

Desde el primer momento, el color verde y gris del paisaje y de los olivos, las primitivas construcciones rurales, la costa rocosa y el agua de la pequeña bahía se convirtieron en elementos habituales en las pinturas que realizó Dalí.

En 1932 la casa estaba formada por dos barracas y un pequeño anexo. En 1935 los Dalí ya hicieron la primera remodelación y ampliación importante. Cuando Gala y Salvador Dalí regresaron de Estados Unidos en el verano de 1948, tras doce años de ausencia, tomaron la decisión de convertir definitivamente Port Lligat en lugar de residencia. Dalí necesitaba un espacio para trabajar, pero también para ordenar y acumular todo lo que la vida nómada de aquellos años no le permitía guardar.

A partir de entonces la casa creció constantemente, con nuevas construcciones y añadiendo nuevas barracas, para adaptarse a las nuevas necesidades de Dalí, sobre todo para estructurar un espacio de trabajo preparado para el formato y la complejidad de la tarea del pintor. Se construyeron el estudio, la biblioteca, el dormitorio y, durante los años 60, se edificaron la sala oval, el patio, el comedor de verano y la piscina, que fue completada en el verano de 1971.

En el estudio de la casa de Port Lligat Salvador Dalí realizó obras como las dos versiones de la Madonna de Port Lligat (1949 y 1950), El Cristo de San Juan de la Cruz (1951), La última cena (1955), El descubrimiento de América por Cristóbal Colón (1958-59), La batalla de Tetuán (1962), La Apoteosis del dólar (1965), La pesca del atún (1966-67) y El torero alucinógeno (1969-70), entre otras, muchas de las cuales son de grandes dimensiones.

El resultado de las sucesivas ampliaciones y modificaciones es una estructura laberíntica que, a partir de un punto de origen, la entrada, se dispersa y se retuerce en una sucesión de pequeños espacios singulares encadenados por pasos estrechos, pequeños desniveles y recorridos sin salida. Estos espacios están decorados con recursos que los convierten en ambientes cálidos: alfombras, cal, flores secas, tapices, muebles antiguos, animales disecados, y acogen una gran dispersión de objetos de valor muy desigual pero que por su acumulación contribuyen a definir el tono mágico del conjunto. Todos estos espacios tienen aberturas, de formas y proporciones diferentes, que enmarcan el mismo paisaje omnipresente, la bahía de Port Lligat.

La rehabilitación se hizo, durante dos años y medio, con la intención de mostrar a los visitantes el conjunto del espacio donde durante tantos años transcurrió la existencia de Salvador Dalí y su esposa Gala.

En la casa hay tres tipos de espacios. Un primer grupo corresponde a la vida íntima de los Dalí: el recibidor, el comedor, la biblioteca, el dormitorio y las salas de estar. Estos espacios -de orden y pulcritud obsesiva- se han delimitado con una barrera ligeramente curvada, para canalizar las visitas, proteger los objetos más delicados.

Un segundo grupo es el conjunto de los ámbitos de trabajo de Salvador Dalí, el taller y la llamada sala de los modelos, que acumulan objetos muy diversos y siempre relacionados con la actividad artística. Estos espacios se trataron restringiendo mucho el acceso para poder contemplar desde una cierta distancia la acumulación menos ordenada.

Un tercer grupo corresponde a los espacios más pensados para la representación y actuación pública, el comedor de verano, el patio y la piscina.

En la restauración, estos espacios se recrearon con todos sus detalles, ya que estaban muy deteriorados por encontrarse al aire libre y para recuperar el ambiente escenográfico que tenía en los años 60 y 70.

También se hizo una intervención importante en el olivar y los espacios exteriores, reconstruyendo los muros de piedra seca, recuperando las pequeñas construcciones e instalaciones escultóricas realizadas por Dalí-en especial el Cristo de los escombros (1970) y la barca instalada alrededor del ciprés, que se ha convertido en el símbolo de la casa-museo.

 

El Teatro-museo Dalí, en Figueres

Salvador Dalí decidió, a principios de los años 60, construir su museo en el interior de las ruinas del viejo Teatro Principal de Figueres. Hoy es una realidad.

Vista del Teatro-museo Dalí. Foto Fundación Dalí-guiarte. Copyright

Se trata éste de uno de los museos más visitados del España, con más de 800.000 visitantes en el año 2000. Su visita es una experiencia excelente para gozar de la obra y el pensamiento de un genio, Dalí, para quien Es evidente que existen otros mundos ... pero esos otros mundos están en el nuestro, residen en la tierra y precisamente en el centro de la cúpula del Museo Dalí, donde flota el nuevo mundo insospechado y alucinante del surrealismo.

Salvador Dalí decidió, a principios de los años 60, construir su museo en el interior de las ruinas del viejo Teatro Principal de Figueres. Actualmente, un amigo y colaborador suyo, Antonio Pitxot i Soler, es su Director.

Orígenes y creación

El edificio del teatro, obra del arquitecto Roca i Bros, fue construido entre 1849 y 1850 pero fue destruido por un incendio en 1939, al final de la guerra civil española.

Desde aquel, momento el edificio había quedado reducido a su estructura periférica. El techo de la platea se había hundido; de los palcos sólo quedaban los pasillos de acceso, y del escenario, el arco de la boca de escena y los almacenes laterales. El vestíbulo y el salón de descanso fueron las únicas partes que se mantuvieron en gran medida intactas. El fuego dejó una ruina de aspecto fantasmal.

En 1961 el alcalde de la ciudad propuso a Salvador Dalí hacer un museo dedicado a su obra. El pintor quedó atrapado por el encanto espectral del teatro y lo aceptó como sede del futuro Teatro-Museo Dalí: ...me pareció muy adecuado, por tres razones: la primera, porque soy un pintor eminentemente teatral; la segunda, porque el Teatro está justo delante de la iglesia en que fui bautizado; y la tercera, porque fue precisamente en la sala del vestíbulo del Teatro donde expuse mi primera muestra de pintura.

Para reunir su obra en el antiguo teatro, el artista se entregó a la tarea durante más de una década, interviniendo y diseñando los detalles más mínimos. La inauguración del Teatro-Museo Dalí ocurrió el 28 de septiembre de 1974.

Uno de los elementos más visibles del museo es la estructura reticular transparente en forma de cúpula geodésica que corona el edificio, idea de Salvador Dalí realizada por el arquitecto Emilio Pérez Piñero (1935-1972).

La cúpula se ha convertido no sólo en el emblema del Teatro-Museo y símbolo para la ciudad de Figueres.

El Teatro-Museo Dalí

Las diferentes colecciones gestionadas por la Fundación Gala-Salvador Dalí incluyen todo tipo de obras de arte: pintura, dibujo, escultura, grabado, instalación, holograma, estereoscopía, fotografía, etc. De estas, unas 1.500 están expuestas en el Teatro-Museo Dalí de Figueres.

Con el nombre de Teatro-Museo Dalí se incluyen dos espacios museísticos diferenciados, que proponen un recorrido libre y personal a través de sus salas: El Teatro-Museo, propiamente dicho, formado por el viejo teatro incendiado y el grupo de salas, resultado de las progresivas ampliaciones del Teatro-Museo

Estas salas forman parte físicamente de Torre Galatea, edificio adquirido en 1981 por el entonces Patronato del Museo, y de la tienda de antigüedades adjunta, adquirida en 1993 por la Fundación Gala-Salvador Dalí y remodelada y diseñada para espacios expositivos por el equipo de arquitectos dirigido por Dani Freixes y Vicente Miranda.

El Teatro-Museo Dalí contiene numerosas obras que describen la trayectoria artística del pintor ampurdanés, desde sus primeras experiencias artísticas-impresionismo, futurismo, cubismo, etc... y sus creaciones dentro del surrealismo, hasta los últimos trabajos de su vida.

Algunas de las obras más destacadas que se exponen son Autorretrato con l´Humanité (1923), Port Alguer (1924), El espectro del sex-appeal (1932), Retrato de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro (1933), Autorretrato blando con bacon asado (1941), Poesía de América-Los atletas cósmicos (1943), Galarina (1944-45), La cesta del pan (1945), Leda atómica (1949) y Galatea de las esferas (1952), entre muchas otras.

También hay que destacar el conjunto de obras realizadas por el artista con la finalidad expresa de ser expuestas de forma permanente en el museo, obras que van desde pinturas y esculturas hasta complejas instalaciones monumentales. En este grupo destacan la sala Mae West, la sala Palacio del Viento, el Monumento a Francesc Pujols y el Cadillac lluvioso. Si bien la obra expuesta es básicamente de Dalí, también hay piezas de otros artistas que él quiso que se expusieran: Antoni Pitxot (sala 12), Evarist Vallès (sala 8), la colección privada de Salvador Dalí con obras de El Greco, Mariano Fortuny, Modest Urgell, Ernest Meissonier, Marcel Duchamp, Gerard Dou, etc. (sala 14). En diferentes salas del Teatro-Museo se pueden encontrar, entre otras, obras de Bouguereau, John de Andrea, Wolf Vostell, Meifrén y Ernst Fuchs. Desde la muerte de Salvador Dalí, en 1989, también puede visitarse la cripta con su tumba, situada en el centro del museo; un espacio que fue remodelado en 1997 para exponer una colección de joyas de oro diseñadas por el artista.

El Teatro-Museo Dalí hay que percibirlo como un todo, como la gran obra de Salvador Dalí. Todo en él fue concebido y diseñado por el artista para proporcionar al visitante una verdadera experiencia surrealista, para adentrarse en el mundo único y cautivador de su creador.

 

El castillo de Púbol

Dalí regaló a Gala un castillo, el de Púbol; una construcción medieval organizada en torno a un patio muy alto y estrecho y con un jardín anexo de vagas influencias francesas, edificio documentado desde finales del siglo XI.

Patio del castillo de Púbol, cerca de Girona. Fotografía de Fundación Dalí. guiarte. Copyright

En agosto de 1996 se abrió al público la casa-museo Castillo Gala Dalí de Púbol, una pequeña localidad de la comarca del Bajo Ampurdán, a 40 kms. de Figueres. Es el castillo que el pintor regaló a su musa.

La Fundación Gala-Salvador Dalí gestiona el funcionamiento de la casa-museo, que fue restaurada por la Dirección General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda, propietaria del edificio.

El desván del castillo -que durante un período sirvió de almacén para los centenares de obras que Dalí había dejado depositadas en Nueva York y París- acoge una exposición permanente de vestuario de Gala, Las Galas de Gala, que incluye desde vestidos de Christian Dior y Pierre Cardin hasta ropa diseñada por Salvador Dalí.

El resto del castillo-excepto una parte de la planta baja, que se ha habilitado para las funciones de recepción y tienda de la casa-museo-se ha dejado tal y como se encontraba durante los años en que allí vivieron Gala y Salvador Dalí, restaurando las estructuras, los muebles y los objetos para recuperar el esplendor perdido durante los años que estuvo cerrado.

El castillo de Púbol es una construcción medieval contigua a la iglesia, organizada en torno a un patio muy alto y estrecho y con un jardín anexo de vagas influencias francesas. Documentado desde finales del siglo XI, la estructura básica actual debemos situarla durante el período de máximo esplendor de la baronía de Púbol: la segunda mitad del siglo XIV y principios del XV.

Salvador Dalí, por los años treinta, prometió regalar un palacio a Gala. En 1968, mientras se aceleraban las obras de construcción del Teatro-Museo de Figueres, Dalí encargó a sus colaboradores la búsqueda de un castillo, no muy alejado de su residencia en Port Lligat.

Cuando le mostraron Púbol, cerca de la ciudad de Girona y del Santuari dels Аngels, donde Gala y Dalí se habían casado en 1958, no dudó ni un momento. Este obsequio sería el refugio de Gala, donde Dalí, como él mismo afirmaba, sólo podría acceder bajo rigurosa invitación.

El castillo estaba en grave estado de abandono, con algunos forjados y tejados caídos. Una gran fisura lo abría en dos partes que tendían a separarse. La vegetación lo dominaba todo, creando un ambiente sombrío y salvaje. La restauración duró un año y mantuvo la imagen romántica del castillo en ruinas. Se utilizaron de manera muy inteligente los espacios resultantes de los derrumbamientos de techos y forjados, creando salas de gran altura que contrastan con espacios más cerrados, consolidando la ruina y solventando los problemas estructurales sin esconder las heridas del tiempo.

Incluso antes de formalizar la compra, empezaron las obras de restauración dirigidas por el maestro de obras y amigo de los Dalí, Emili Puignau. Se reforzaron las estructuras, procurando dejar una gran grieta que había en una de las fachadas, porque Dalí quería que fuera visible aquella señal, según explicaba, de un posible cataclismo del pasado.

Se diseñó el jardín y se decoró con unas esculturas de elefantes de largas patas con un cuervo sobre la grupa. También se construyó una piscina decorada con bustos de Richard Wagner, realizadas en cerámica de varios colores. En diferentes partes del castillo y del jardín, Dalí hizo o encargó decoraciones pictóricas con efectos de trompe lґoeil.

Sobre esta ruina Dalí y Gala actuaron con nuevos recursos: valoración de la exuberancia de lo vegetal, representaciones pictóricas sobre paredes y techos, exaltación de cierto barroquismo textil en cortinas, sofás, camas...

Hay una referencia algo obsesiva a una simbología precisa: réplicas de signos y animales del escudo de piedra del propio castillo, Richard Wagner, falsas ruinas, esculturas de escayola, elefantes y otros animales disecados o petrificados. Se trataba de crear un lugar secreto, cerrado, misterioso, privado, con espacios de gran belleza, como la antigua cocina convertida en tocador o el Salón del Piano.

Salvador Dalí se implicó en la decoración, tanto del jardín como de algunas estancias del castillo, como lo demuestran los dibujos preparatorios que se han conservado. Diseñó dos chimeneas, hizo colocar la G de Gala sobre puertas para marcar la propiedad del recinto y pintó personalmente algunas obras para el castillo: un gran óleo titulado El camino de Púbol (1971-73), el panel del techo del Salón de los Escudos, una puerta falsa y dos falsos radiadores, una figura de Gala sobre metal y otras pequeñas pinturas se distribuyen por toda la casa.

La tela que decora el techo del Salón de los Escudos la hizo al mismo tiempo que el panel del Palau del Vent del Teatro-Museo de Figueres, y la parte central repite prácticamente la misma temática. Me he contentado en decorar los techos para que cuando Gala levante los ojos, me vea siempre en su cielo, explicaba Dalí.

Alrededor de la tela central pintó unas almenas que rodean esta obra de 12 x 8 metros.

En una esquina del Salón de los Escudos se encuentra un majestuoso sillón, con un paisaje pintado al óleo en el respaldo. Está situado encima de un pequeño pedestal y tenía que ser el trono para Gala.

Gala murió en Port Lligat el 10 de junio de 1982, a los 88 años. Su último viaje, con el Cadillac que hoy continua en el garaje del castillo, fue camino de Púbol para ser enterrada en la sala conocida como el delma, la sala del diezmo.

Después de fallecer Gala, Dalí no la quiso dejar nunca sola en la cripta y se instaló en el castillo, donde mantuvo casi el mismo contrato de soledad y retiro que ella antes había practicado.

Fue durante este período en Púbol cuando el pintor realizó sus últimas obras.

Dalí vivió en el castillo entre junio de 1982 y agosto de 1984, cuando debió ser hospitalizado a causa de las quemaduras que le produjo un incendio fortuito que se declaró en su habitación. Al salir del hospital se trasladó a vivir a Torre Galatea de Figueres, su residencia hasta que murió en 1989.

En este lugar transcurrió la vida cotidiana, primero de Gala y después de Dalí, durante largos períodos de tiempo. Esta faceta hasta ahora poco conocida de la poliédrica personalidad de Dalí y de Gala es la que quiere mostrarse al público con la adaptación del castillo a casa-museo.

Por este motivo se ha buscado el equilibrio entre una forma de ver la casa como una intromisión en la intimidad, que puede parecer poco respetuosa con quienes vivieron allí, y una forma de presentarla desde un punto de vista más distante, como si se tratara de un diorama que permite observar sólo los aspectos especiales y decorativos.