Espacio de leyendas

Hay en este rincón de Galicia muchas leyendas. Algunas de ellas están ligadas al Camino de Santiago.

Torres del santuario de la Virgen de la Barca en Muxía. Guiarte.com/Manuel Fernández Miranda.

A Finisterre, donde aparentemente está el final del continente, suelen llegar muchos de los viajeros del Camino de Santiago para completar su recorrido mirando cómo se acaba la tierra y se abre ante sus ojos el misterioso Océano. Es el final de un Camino que va más allá de lo religioso para entrar en el propio contenido misterioso de la civilización.

En Muxia, aún perviven leyendas de la asistencia de la Virgen a Santiago apóstol para infundirle ánimos para cristianizar a las gentes de Hispania. No faltan allí piedras sonoras y milagrosas, cerca de la bella iglesia dedicada a la Virgen de la Barca, que llegó al lugar en una embarcación de piedra.

Más al norte, por la costa de Camariñas, se cuenta de las astucias de los lugareños, que empujados por la estrechez de una tierra dura, colocaban faroles en los cuernos de las vacas, en los días de tormenta, para confundir a los navíos, a fin de que se estrellaran contra los bajíos y rompientes, arrojando sobre la orilla el botín de los naufragios…

La existencia de piratas de tierra que atacaban a los náufragos de la Costa de la Muerte está acreditada. El caso más famoso es el del Great Liverpool, en 1846, al norte de Finisterre. El navío venía de Alejandría hacia Southampton. Llevaba el correo y un elevado número de viajeros de fortuna. Tras el naufragio, muchos de los supervivientes alcanzaron una playita al norte del cabo, en la que fueron asaltados por pobladores de las aldeas vecinas. Parece ser que muchos de los viajeros resistieron en la playa hasta que fueron rescatados por fuerzas llegadas desde Corcubión. El Capitán del avanzado vapor inglés acabaría suicidándose.

Esta costa accidentada es también tierra de cabos coronados por faros: Louro, Finisterre, Touriñán, Punta da Barca, Cabo Vilán, Cabo de Laxe, Roncudo, San Adrián… faros que son aviso para navegantes y monumento a las tragedias del pasado.

El solitario Cementerio de los Ingleses, en el entorno de Camariñas, donde reposan los cadáveres de la tragedia del Serpent. Guiarte.com/Diego Alonso/Concello de Camariñas

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