Medina Azahara

Medina Azahara es un nombre cargado de leyenda. Allí, el califa omeya Abd-al-Rahmán III construyó una suntuosa residencia palatina, de la que aún quedan vigorosos vestigios y cuantiosas ruinas.
El poderoso gobernante empleó para su construcción valiosos materiales: marfil, ébano, mármoles...

Los restos de aquel palacio –columnas, capiteles, zócalos y yeserías- permiten comprobar la pasada grandeza de la que fue construida en honor de una mujer y que sólo estuvo en pie desde el año 940 al 1010. La grandeza de Córdoba siempre tuvo la fragilidad del cristal, y en época musulmana la urbe sufrió revueltas y devastaciones.

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