Iter ab Emerita Asturicam

La Vía o el Camino de La Plata es la senda que une verticalmente la mitad occidental de la península Ibérica, una ruta definida en tiempos romanos, pero que ya se intuye en la Prehistoria.
La arcada de Cáparra, la ciudad romana desaparecida, aún se levanta airosa sobre el camino romano. Copyright foto guiarte
Si nos situamos en un mapa con relieve de la Península Ibérica, podemos comprobar fácilmente cómo las amplias cuencas extremeñas del Guadiana y Guadalquivir tienen su mejor acceso hacia el Duero a través del paso del valle del Ambroz, y cómo, superado el Puerto de Béjar, es posible avanzar hacia los campos del Esla sin otro obstáculo que los cruces del Tormes (Salamanca) y el Duero(Zamora).

Ese trayecto –aún sin definir exactamente una vía- es perfectamente detectable en la Edad de Bronce, tal como señalan distintos historiadores y arqueólogos.

Estas rutas prehistóricas no pueden considerarse como una red de caminos organizada, sino más bien como un eje de comunicación que podía contar con ramales paralelos.
Las magníficas murallas de Galisteo son de cantos rodados. Copyright foto guiarte-Sánchez carreño
Así el cruce del Guadiana podía ser por puntos como Mérida o Medellín, en tanto que la entrada a la Meseta Norte podía efectuarse desde los valles del Ambroz o el Alagón.

En el año 139 a.C. se cita la presencia del consul Caepio, que construyó en Lusitania un camino que avanzaba desde la cuenca del Guadiana a la del Tajo. Posteriormente, en tiempo de las guerras civiles romanas, Quinto Cecilio Metello Pio, trasladado a España para luchar contra Sertorio, mejoró la vía y situó tres asentamientos hacia el norte del Guadiana: Metellinun(Medellín), Castra Caecilia(cerca de Cáceres) y Caelionicco o Vicus Caecilius (cerca de Puerto de Béjar)

A medida que avanzaba la conquista romana, la Vía continuó hacia el norte, hasta entroncar con Astorga, la ciudad que se constituyó en núcleo administrativo del noroeste español.
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Comentarios al artículo
Se muestran 2 comentarios

Antonino Bueno González
07/1/11
Reconocimiento al estudio
Me parece muy interesante este estudio y sobre todo la posibilidad de apoyar un eje cultural, histórico y de futuro económico y humanista: Un gran eje Norte-Sur.
Estoy interesado en unos temas complementarios con la Vía de la Plata y le pediré algunos datos. Muchas gracias

Antonino Bueno González
e-mail antoninobuenogonzalez@hotmail.es
7.1.2011

H27A

DiegoMunozHida...

08/12/09
LA VÍA DE LA PLATA: NO ES SÓLO MÉRIDA-ASTORGA.
LA VÍA DE LA PLATA: NO ES SÓLO MÉRIDA-ASTORGA.
Una aproximación histórica y globalizadora de este Patrimonio viario y recurso socioeconómico.


PREÁMBULO.

Le dedico este escrito, con todo el respeto y cariño, a todos los que afirman que la Vía de la Plata sólo es de Mérida a Astorga. Espero que una vez que lo leáis, reflexionéis vuestro punto de vista. Este artículo está basado en evidencias documentales hasta hora poco conocidas, y pretende reparar un concepto territorial parcial que se tenía de este camino, debido al desconocimiento de esas evidencias que más abajo os expongo.

Sin inventarnos nada, ya que nuestra argumentación se fundamenta en pruebas materiales y documentales, el primer objetivo es que os acerquéis, con más amplitud de miras, a su realidad histórica. El segundo objetivo es que comprendáis también las grandes posibilidades sociales y económicas de este recurso viario. Y es que el Patrimonio Cultural y Natural de su corredor geográfico, crisol de civilizaciones, es multicolor y una envidiable oportunidad para nuestro progreso en el seguimiento de un desarrollo espiritual y material “sostenible”, respetuoso con nuestro legado, y para el hermanamiento y unión entre los pueblos.

A los que estéis de acuerdo con este escrito os pediría le dierais la máxima difusión; gracias. También sería oportuno que este artículo sirva, en lo sucesivo, a los que se aventuren a escribir sobre este fantástico camino milenario, y valga para corregir los textos que tengáis en vuestras web y blogs.

INTRODUCCIÓN.

Son ya más de veinte años los que unos pocos amigos llevamos dedicando nuestro tiempo al estudio, recuperación, defensa y promoción de la Vía de la Plata. Años más tarde fundamos, en 1991, las asociaciones de Amigos del Camino de Santiago-Vía de la Plata. Fruto de todo ello fue la primera Guía de este camino (1º Edición: 1994; y última: 2001; de las que soy coautor); y, a nivel personal, un librito de poesías y dibujos sobre sus bellos rincones y monumentos (“Del Hombre u sus Ruinas. Un viaje poético de mar a mar por la Vía de la Plata”; ver Bibliografía al final). También su total señalización con flechas amarillas desde Sevilla hasta Astorga, calzada romana; y el ramal medieval-jacobeo: Moreruela-Sanabria-Orense-Santiago. Pero, sobre todo, hemos salvado miliarios y kilómetros de calzada romana de las garras de diversas obras (Autovía, proyectos privados, etc.). También hemos promovido su recuperación por parte de nuestras instituciones (proyecto “Alba Plata” en Extremadura), y su defensa con la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), aún en trámite por las administraciones autonómicas de Extremadura y Castilla-León; etc.

Toda esta labor ha dado como resultado que la Vía de la Plata haya dado la vuelta al Mundo y se hayan editado múltiples guías en diversos idiomas; y que hoy sea hollada por corazones venidos de todos los rincones del planeta, sean como peregrinos a Santiago de Compostela, con fines deportivos, o para conocer la maravilla cultural y natural que se esconde en sus sendas. Sobre todo, hemos conseguido que la Vía e la Plata esté en la lista del Ministerio de Cultural para ser declarada por la UNESCO: “PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD”.

Pero con la intención de arreglar un gran entuerto que está causando errores de interpretación histórica, incluso rayando el insulto a los que defendemos una amplitud de miras sobre este camino (acusándonos de que estamos: “falsificando la Historia”); este artículo que os presento pretende aproximarnos a la verdadera realidad histórico-geográfica de este camino.

Y es que perfilar los extremos geográficos de la Vía de la Plata no es tan fácil, hay que profundizar tanto en su dilatada Historia, como en el origen etimológico de su nombre y fenómeno territorial del mismo. De una forma metafórica-poética podríamos decir que este camino es como un gran árbol, con sus raíces y ramas, que ha conformado la ordenación territorial de gran parte del occidente peninsular, además de haber contribuido decisivamente en la Historia española, europea y universal. Al respecto, la visión que algunos (con buena fe) tienen de este camino, es parcial; volviendo a la metáfora anterior: es como ver sólo la mitad superior del tronco, y sin ramas, mientras que la otra mitad inferior la ignoran, sin tener en cuenta que precisamente esta mitad inferior, y su copa, es la que le da vida y significado, y sustenta a la otra mitad.

Haré aquí una breve reflexión sobre algunos aspectos que debemos considerar a la hora de tener una visión más integral y acertada de este fenómeno viario. Hay que advertir que su nombre no es más que una expresión moderna de una realidad milenaria. Intentaré resumir, aún así va a quedar larga mi argumentación que es necesaria para fundamentar mejor mi exposición. Pido disculpas.

CAPÍTULO I
FACTORES QUE DIERON LUGAR A ESTE CAMINO.

Este histórico eje de comunicación Sur-Norte/Norte-Sur, que vertebra todo el occidente peninsular, fue fruto básicamente de dos factores:

1º)-NECESIDADES HUMANAS: Los cambios estacionales dieron lugar a continuas migraciones de la fauna salvaje en busca de pastos, debido a las nieves y a los estíos. Tras ella, y por razones cinegéticas, los primitivos cazadores comenzaron a trazar los primeros senderos a lo largo de todo el occidente peninsular. Después, con la revolución neolítica y la domesticación de los animales, llega la trashumancia, aprovechando y consolidando estos primitivos cauces. Todo esto ocurre desde las actuales zonas atlánticas andaluzas hasta tierras leonesas y cornisa cantábrica. Por otro lado en época prehistórica y protohistórica detectamos, en excavaciones arqueológicas, un incipiente flujo comercial por este recorrido. Así, en la “Edad del Bronce Orientalizante” (I milenio a.C.) y Edad del Hierro (s. V a. C.), descubrimos, sorprendentemente, cómo una serie de elementos comerciales de prestigio (cerámicas, marfiles, vidrios, bronces…) venidos del otro lado del Mediterráneo (de Oriente Próximo, Egipto y Grecia) penetran, como una “cuña”, en el interior de la Península Ibérica casi exclusiva y sorprendentemente por este corredor viario, desde la factoría fenicia de Cádiz hasta la zona leonesa. Por otro lado se aprovecha este trazado con fines militares para la dominación del territorio, básicamente desde el siglo III a.c. hasta hoy.

2º)- CONDICIONANTES FÍSICOS: Para poder saciar todas estas necesidades humanas (cinegéticas-trashumantes, comerciales y militares) este itinerario tiene que salvar barreras naturales que obstaculizan perpendicularmente su recorrido; son los grandes ríos y sistemas montañosos aquí existentes. Esto se realiza por lugares de obligado paso, como son los vados y los puertos de montaña. Pero he aquí que lo que posibilitó que este itinerario tuviera un “cuerpo” en toda su extensión, desde la zona gaditana a la leonesa, fue la coincidencia aquí de esos pasos naturales obligados, posibilitando un trazado histórico casi rectilíneo. Así tendríamos: la conjunción de varios vados en el Guadalquivir, en el entorno de Sevilla; el Puerto del Viso, en Sierra Morena, en Monasterio; el Vado del Guadiana, en Mérida; el Puerto de las Herrerías, en la Sierra de San Pedro, en Alcuéscar; el Vado de Alconétar, en el Tajo; el Puerto de los Castaños, en Cañaveral; el Puerto de Béjar; el Vado del Tormes, en Salamanca; el Vado del Duero, en Zamora; etc. Como ya veremos, en estos pasos estratégicos es frecuente el asentamiento humano, que se confirma en el descubrimiento de una concentración de restos arqueológicos; lugares de nacimiento de principales ciudades históricas.

CAPÍTULO II
ROMA CONSOLIDA UN CAMINO.

1º)- CONQUISTA DEL TERRITORIO: La conquista del territorio de la zona occidental de la Península Ibérica se produce de Sur a Norte, desde la vega del Guadalquivir, aprovechando pasos naturales de obligado tránsito (puertos de montaña y vados de los ríos), muchos de los cuales se concentraban en este antiguo trazado. Tenemos documentación de cómo, los cuarteles de Itálica (Santiponce), Hispalis (Sevilla) y Córduva (Córdoba), son puntos de partida de tropas romanas o recepción de razias indígenas, en las Guerras Lusitanas.

2º)- INFRAESTRUCTURA: EL PUENTE DE MÉRIDA: Lo único que hacen los romanos fue consolidar un camino ya preexistente. Un ejemplo de ello fueron sus puentes. Centrándonos en el Puente de Mérida sobre el Río Guadiana, habría que decir que aquí existe un histórico vado. Las informaciones arqueológicas de las que disponemos es que desde la prehistoria hay una gran concentración de asentamientos en todas las épocas (incluso debajo de su casco urbano); cosa lógica por la existencia de este paso natural. Donde hubo un vado de este camino los romanos hacen este puente; y para controlar este paso obligado del camino Augusto funda una ciudad (25 a.c.). Aunque hay evidencias que con anterioridad, con César, pudo haber aquí un asentamiento militar por su estratégica situación. Este Puente se encuentra al sur de Mérida y se puede considerar el más largo de la antigüedad; fruto, en realidad, de dos puentes romanos que aprovechaban aquí una isla intermedia. Todo esto es significativo y tiene un gran valor a la hora de comprender la integridad y realidad territorial Sur-Norte/Norte-Sur de esta calzada.

3º)- PLANIFICACIÓN VIARIA DEL TERRITORIO: A lo largo de varios siglos de dominación romana este camino, pre- y protohistórico, fue consolidándose por tramos con arreglo a las intenciones y posibilidades militares-económico-administrativas en cada momento. Así pues la Provincia de Lusitania, con capital en Augusta Emérita (Mérida), se dedica más inversión y dedicación a este trazado, sobre todo cuando Emérita se encuentra en un extremo de la provincia, casi limitando con la Provincia Bética. Es por ello que vemos que los restos más evidentes documentados de su trama pétrea van desde las Sierras de Los Santos de Maimona, al Sur, que servían de límite de Lusitania con la Bética, hasta la zona de Helmántica (Salamanca)-Ocelo Duri (Zamora), por donde se encontraba el límite con la Provincia Tarraconense, luego Gallecia. Estas administraciones (Bética y Tarraconense) que limitaban al Sur y al Norte con Lusitania le dedicaron menos atención a esta calzada.

A parte de la infraestructura de su firme estaban los “miliarios”. Eran columnas pétreas en donde se solían inscribir el emperador que ejecutó o reparó la obra, y la distancia en millas correspondientes (del latín: “millia passuum” = mil pasos = una milla romana = 1480 metros). Así pues Emérita Augusta, al ser capital de Lusitania, fue el “kilómetro cero” de la planificación viaria-administrativa dentro de su territorio lusitano. Considerando esto, y considerando también que su ubicación geográfica era estar en un extremo, limitando casi con la Bética, la proliferación de miliarios sobre nuestra calzada fue desde esta ciudad hasta el límite con la Tarraconense. Ello explica la gran cantidad de “miliarios” entre Mérida y Salamanca. En el resto de las administraciones de este camino fue mucho menor o casi nula.

Además de su infraestructura viaria, y a lo largo de todo se recorrido y en todas sus administraciones, se realizan una serie de “mansios”, lugares de parada y avituallamiento en el viaje. Solían estar situadas a una jornada de camino (entre 20 a 35 kilómetros aproximadamente).

En resumen, donde la calzada está mejor conservada es entre Los Santos y Salamanca; en el resto del trazado, hasta Astúrica Augusta (Astorga) o hasta Itálica (Santiponce)-Hispalis (Sevilla), en sus tramos Norte y Sur, los restos de calzada y miliarios son más pobres por las razones expuestas; tramos considerados como “vía terrenae”. Un paralelismo lo podríamos encontrar en la actualidad: hasta hace poco, cuando íbamos en coche por carretera, y al cambiar de provincia o región, el firme estaba en peor o mejor estado. Eso no quería decir que fueran distintas carreteras, sino que era la misma pero bajo distintas administraciones.

4º)- “ITINERARIO ANTONINO”: En esta época no hubo un nombre específico para este trazado, que unía el Sur más romanizado, de la Bética, con el Norte. La evidencia documental más antigua que conocemos que hace referencia al diseño de este trazado, data del s. III., conocido con el nombre: “Itinerario Antonino”. Es una recopilación de itinerarios variados de todo el Imperio, muchos de ellos van en zig-zag, y no responden a un itinerario uniforme y lógico. Ello se debe, según los estudiosos, a que estos itinerarios sueltos eran los recorridos que los administradores hacían para el cobro de la “annona”, o impuesto, entre otras necesidades administrativas; y que fueron recopilados para servir a estas funciones, y no como una guía para los caminantes.

Un ingeniero español del siglo XIX, Eduardo Saavedra, cogió los itinerarios peninsulares de este documento y los enumeró con arreglo a la redacción existente. Si cogemos todos ellos y lo ponemos en un plano, nos sorprenderíamos al ver cómo coincide con las evidencias arqueológicas del itinerario pre- y protohistórico que hemos descrito. Es decir, la panificación territorial romana tradujo este camino primitivo, sobre todo desde Gades (Cádiz) hasta Astúrica (Astorga), de forma continua y casi rectilínea, y lo consolidó, dotándole de infraestructuras: puentes; firme, más o menos atendido; “mansios” o lugares de parada y avituallamiento; “miliarios”, para marcar las distancias en millas en algunos de sus tramos; etc. En su primer tramo, Gades-Hispalis, es más conocido por formar parte de la “Vía Augusta”, aunque hay aquí algún topónimo: “plata”; como hito geográfico relacionado con la calzada romana. Con la numeración de Saavedra su trazado prerromano se correspondería a diversos tramos romanos de los recopilados por el Itinerario de Antonino:

--VÍA N.º VII: Gades (Cádiz)-Hispalis (Sevilla). Prosiguiendo después hasta finalizar en Corduva (Córdoba).

--VÍA N.º IX: Hispalis-Itálica (Santiponce).

--VÍA N.º XXIII: Itálica-Emérita (Mérida). Este itinerario arranca en la desembocadura del Guadiana, dando un rodeo.

--VÍA N.º XXIV: Emérita-Ocelo Duri (Zamora). Este itinerario finaliza después en Caesaraugusta (Zaragoza), dando por tanto otro rodeo.

--VÍA N.º XXVI: Ocelo Duri-Astúrica Augusta (Astorga). Arranca en Astorga para dirigirse a Zaragoza.

Es decir, un trazado primitivo prerromano se consolida, a lo largo del Imperio, en distintos tramos de itinerarios administrativos romanos. Algo similar lo vemos por ejemplo en la “Vía Augusta”, Cádiz-Roma, traduciéndose en el Itinerario Antonino como la suma de varios tramos de distintos itinerarios reflejados en este antiguo documento.

5º)- CONSIDERACIONES DE LA CALZADA AL SUR DE MÉRIDA: Este tramo Sur se comenzó, al menos, con Augusto, en la misma época que éste edificara (y no fundara) Mérida, e incluso tal vez antes: A)- Las últimas investigaciones y evidencias documentales nos vienen a demostrar que Emérita ya existía como “municipia” bajo Julio César por ser este enclave estratégico para cruzar el río. Julio César anduvo por aquí en las Guerras Lusitanas; de él también tenemos testimonios en los epítetos “Iulia” de varias ciudades indígenas próximas a Mérida, sobre todo al Sur de esta ciudad. Una de ellas, “Contributa IULIA Ugultuniacum” (en el término municipal de Medina de las Torres, a unos 70 kilómetros al Sur), es “mansio” de nuestra calzada. Y B)- El mismo puente romano del río Guadiana, al Sur de Mérida, es de época de Augusto, que tiene continuidad en la calzada romana que aún se conserva.

Posteriormente, y al igual que ocurriera al Norte de Mérida, esta calzada fue mejorada por otros emperadores. Así tenemos algunos miliarios, al Norte de Itálica (Santiponce) en nuestra calzada; tres al menos de Adriano. Hay que advertir que Itálica es anterior a Emérita, y que en Sierra Morena se encontraba unas importantes canteras de mármol, apreciado material. Está demostrado que estas canteras suministraban a esta ciudad, y a las de Hispalis (Sevilla) y Emérita (Mérida), por lo que para ello había la necesidad de una calzada para su trasporte. Además, estas canteras se encuentran en la actual población de Almadén DE LA PLATA, en donde se viene situando “Mos Mariorum”, la “mansio” de la calzada que cita el Itinerario Antonino entre Itálica y Emérita.

Las evidencias arqueológicas de la calzada entre Emérita Augusta (Mérida) e Itálica (Santiponce)-Hispalis (Sevilla) son varias. Las investigaciones modernas han descubierto algunos tramos de su trazado, siendo excavada y prospectada en varios kilómetros.

En conclusión: tanto la construcción de esta calzada al Sur y al Norte de Mérida son de épocas similares, y no podríamos considerar que el tramo Sur fuera estrictamente posterior, si no fruto de una evolución a lo largo de los siglos de dominio romano que administrativamente se centró en parte de su trama Norte, Emérita Augusta (Mérida)-Helmántica (Salamanca).


6º)- UNA CALZADA COMO UNIÓN ENTRE CAPITALES ADMISNISTRATIVAS: Otra de las características de esta calzada era que unía las cabeceras de distintas administraciones: básicamente Emérita-Hispalis y Emérita-Astorga (y no sólo exclusivamente de este último tramo); de ahí la importancia global de este camino, ya que posibilitaba la planificación del territorio de casi todo el occidente peninsular en uno de los extremos del Imperio.

CAPÍTULO III
USO HISTÓRICO DE SU TRAZADO DE FORMA UNITARIA.

1º)- CAMINO DE EJÉRCITOS Y REYES: Esta calzada, que fue la consolidación paulatina en época romana de un trazado pre- y protohistórico, siguió siendo utilizada por culturas posteriores dado que su infraestructura era estratégica (lugares de obligado paso, infraestructuras, etc.) con fines militares y comerciales. Por ejemplo, tenemos un documento del siglo VII d. c. conocido bajo el nombre: “Anónimo de Rávena”; en donde se enumeran las mansiones o paradas de los diversos tramos de todo su recorrido, añadiendo algunas poblaciones más a las del Itinerario Antonino. En época goda, prácticamente desde todo el Norte hasta todo el Sur peninsular, sirvió como itinerario para las tropas de varios reyes: Gunderico, Requila, Teodorico II, Ágila…; siendo el puente romano de Mérida un paso clave. En época musulmana nuestra calzada sirvió como un gran instrumento militar Sur-Norte para las primeras tropas de Muza, en el 712, posibilitando su fulgurante conquista desde las actuales tierras gaditanas y por Sevilla hasta Mérida (fue la primera calzada que pisaron); siendo en este periodo utilizada por innumerables campañas intestinas, correrías y desplazamientos. En los primeros momentos de la conquista cristiana la anduvieron reyes como Alfonso IX y X, Sancho IV…; y, después, por los propios Fernando el Católico y Carlos V. De todos estos reyes tenemos documentación de su paso desde Cáceres-Mérida hasta Sevilla-Cádiz, siguiendo la calzada, es decir: era utilizada de forma unitaria desde el Norte de Mérida y hasta el Sur, y viceversa.

2º)- CAMINO DE CAMINOS: Este camino romano fue aprovechado posteriormente, en algunos de sus tramos, por principales “Cañadas Reales” para la trashumancia, herencia de un uso prehistórico. También fue camino de diversas peregrinaciones (Santa Eulalia de Mérida, Santa María de Tentudía, Virgen de Guadalupe…), siendo más conocido como “Camino Mozárabe de Santiago” por los cristianos residentes en territorio musulmán, que aprovechaban su infraestructura viaria hacia el Norte. Pero los peregrinos o viajeros de la época no siempre utilizaron el trazado romano, ya que hubo ciudades de nueva creación que hicieron de polo de atracción, saliendo de la calzada ramales medievales. Así tendríamos como por ejemplo a las poblaciones de Zafra, Plasencia, Béjar, Guijuelo… que luego se convirtieron en carreteras.

Como un río que cambia de cauce sigue siendo el mismo río, la evolución y la modernización su trazado primigenio da lugar a nuevos trazados y tipologías: Carretera Nacional 630, Ferrocarril, Autovía-66; todas hijas del trazado romano y a su vez de un camino primitivo. Es decir, en cada época se fosilizó un trazado, cada uno con su valor histórico. Así se ha creado un corredor geográfico-viario que se ha venido en denominar: “Ruta de la Plata”; nombre moderno que intenta reflejar un eje de comunicación secular.

CAPÍTULO IV
ORIGEN Y EXTENSIÓN DEL NOMBRE DE ESTE CAMINO.

1º)- NINGÚN NOMBRE, PERO SÍ UN MISMO TRAZADO: En resumen, como ya hemos dicho, en época romana toda la extensión de este camino no tiene ningún nombre (que sepamos), pero su traza y su reflejo en el Itinerario Antonino (con multitud de “mansios” o paradas en todo su recorrido) se nos representa ante nuestros ojos como un cuerpo íntegro y casi rectilíneo, básicamente desde Cádiz, pero sobre todo desde Sevilla hasta Astorga, vertebrando todo el occidente peninsular y uniendo principales ciudades administrativas romanas y medievales.

2º)- SOBRE EL TOPÓNIMO “PLATA”: Muy resumidamente estas son las versiones sobre su procedencia: 1ª) del griego y del latín “platus” (ancho, llano, avenida principal); 2ª) de la expresión latina tardía “delapidata” (empedrada); y 3ª) del árabe “al-balath” (pavimento) o de “balata” (camino enlosado, empedrado o importante), en donde su primera sílaba (ba-lata) se pronuncia de una forma cerrada, con “a” muda, parecida a la “p”, evolucionando al castellano en el medievo como “(p)lata”.

Por mi parte propongo una solución intermedia: la expansión musulmana se encontró con una magnífica y estratégica red viaria romana. Hubo entonces un “latinismo”, un préstamo idiomático del latín al árabe, y después al castellano. En resumen: “platus” (o “delapidata”) = “b(a)lata” = “plata” (ver Bibliografía: MUÑOZ HIDALGO-2009).

Los testimonios de “balata”, “albalat”, “albaladejo”… en la zona central y meridional de la Península Ibérica, son frecuentes verlos relacionados con itinerarios históricos, importantes o calzadas romanas. También hay testimonios en el norte de África y Palestina.

Del mismo modo “de la Plata” es frecuente encontrarla en otros puntos del territorio hispano, básicamente en su mitad sur, asociándose a viejos o importantes caminos (no obligatoriamente empedrados); siendo el eje occidental S.-N./N-S, desde el Estrecho gaditano hasta la zona leonesa, en donde mejor se ha conservado en toda su extensión geográfica; sobre todo desde Sevilla hasta Salamanca de forma continuada, sin cortes, como “Camino de la Plata”. Al Sur de Mérida lo encontramos, por ejemplo, en Los Santos de Maimona, como “Puerto de la Plata”. Como “Camino de la Plata” lo vemos prolongarse en lo que fuera ya tierras de la Bética, por los términos municipales de Zafra, Medina de las Torres, Calzadilla de los Barros, Fuente de Cantos, Monesterio, Real de la Jara, Almadén “de la Plata”, Castilblanco de los Arroyos, Alcalá del Río y hasta llegar a Sevilla. También al Sur de la ciudad hispalense, y en tierras gaditanas, el topónimo “plata” lo encontramos en hitos geográficos ligados a la calzada, más conocida en este tramo como “Vía Augusta”.

Precisamente el testimonio más antiguo que tenemos documentado como “Camino de la Plata”, data del siglo XIV, de 1.370 (Archivo Municipal de Sevilla), en referencia a su paso por Sierra Morena. También en este mismo entorno tenemos una pista evidente, el nombre de la actual población de Almadén “de la Plata”, en cuyo término se viene situando una de las paradas de nuestra calzada, citadas por el Itinerario Antonino: “Mons Mariorum”; y en donde existen canteras de mármol romanas que utilizaron esta calzada para suministrar su producción a Emérita (Mérida), Itálica (Santiponce) e Hispalis (Sevilla).

Por tanto, “Camino de la Plata” no es más que el nombre meramente circunstancial y popular, surgido en el medievo, pero que expresa una unidad y realidad viaria e histórica que ha vertebrado todo el occidente peninsular, y que ha servido de instrumento en importantes acontecimientos; nombre que conocemos aquí desde, al menos, mediados del siglo XIV.

Con el tiempo, en el Renacimiento español, cuando se vuelve la mirada por el gusto de la cultura clásica, y sobre todo a partir del siglo XVI, es cuando este nombre se comienza a denominar de forma “culta” en ciertos círculos académicos, como: “Vía de la Plata”; ya que “vía” es palabra latina y quedaba mejor para nombrar a una calzada romana o a este importante camino histórico. Como “camino” se ha seguido utilizando hasta nuestros días, manteniéndose aún vivo en la conciencia colectiva en las zonas rurales, sobre todo en la gente mayor, como lo he constatado en mis trabajos de campo; y tanto al Norte como al Sur de Mérida.

CAPÍTULO V
ORIGEN DEL ENTUERTO MÉRIDA-ASTORGA.

1º)- “ITER AB EMERITA ASTURICAM. EL CAMINO DE LA PLATA”: Aunque en latín, no es más que el moderno y arbitrario título de una tesis doctoral de 1971, del ilustre Profesor D. Roldán Hervás. Gran trabajo de investigación, su importancia radica en la recopilación de múltiples estudios locales o generales sobre algún especto de esta calzada. Aunque en algunos aspectos ha quedado desfasado, es obra importantísima y de obligada consulta. Pero habría que considerar dos cuestiones que ha dado lugar a un error de interpretación y posterior embrollo en círculos académicos y sociales:

A)-El problema viene cuando, en esta obra, nuestro camino lo hace arrancar en Mérida en base, por un lado, a algún antiguo autor, como Antonio de Nebrija, que habla de esta calzada entre Mérida y Salamanca y sus miliarios; y, por otro, al origen del cómputo de la numeración de los mismos desde la ciudad emeritense. Pero hagamos una reflexión: lógico era que, siendo Emérita Augusta la capital de Lusitania, aquí estuviera la milla “cero” para diversos trazados que desde aquí se ordenaban para el resto de su territorio provincial. Pero eso no quiere decir que Mérida fuera “arranque” del Camino de la Plata (ya hemos demostrado que fue “consecuencia” de un trazado que aquí aprovechaba un vado, luego puente, y una ciudad para su control), sino que al ser el núcleo político-administrativo, las millas se contaban desde aquí. Por otro lado, al Norte de Itálica (Santiponce) se han encontrado miliarios pertenecientes a esta calzada. También tenemos algunas noticias al sur de Mérida.

B)- Por otro lado hay que advertir una inadvertida incongruencia en la importante obra de Roldán Hervás: identifica como “Camino de la Plata” a la calzada que unía Emérita y Astúrica, pero reconociendo en sus páginas que tal topónimo, como identificador de la vía romana que él propone, se desconoce al Norte de Salamanca (aunque sí se conoce como camino pecuario-trashumante existente en su entorno hasta la zona leonesa); del mismo modo reconoce casi la inexistencia de miliarios y restos de calzada al Norte de esta ciudad. Al mismo tiempo, no menciona, o no quiere reconocer, las mansiones, restos y testimonios de calzada y el topónimo “de la Plata” existentes hasta Hispalis (Sevilla), básicamente. Esta incongruencia echa por tierra el propio titulo “ab Emerita Asturicam” de esta obra como identificación exclusiva al “Camino” o “Vía de la Plata”.

2º)- LA “BOLA DE NIEVE” DE UNA INTERPRETACIÓN ARBITRARIA: Desde la publicación de su Tesis, en 1971, tanto los investigadores y escritores posteriores, sin advertir tales incongruencias y sin tener conocimiento de la documentación aquí presentada, repitieron este mismo error de enfoque que daba una imagen parcial (Mérida-Astorga), cosa que ha sentado cátedra hasta tal punto que en prestigiosas obras de Historia y modernos vehículos de información de Internet (Wikipedia, Instituto Cervantes, etc.) repiten lo mismo; sin que se diga nada de que, por ejemplo, el más antiguo testimonio documental que se menciona el topónimo “Camino de la Plata”, hace referencia al tramo Sevilla-Mérida; etc.

3º)- DISPUTAS ESTÉRILES ENTRE “VÍA” Y “RUTA”: Actualmente este farragoso entuerto ha dado lugar a serias disputas entre asociaciones, también políticas entre ayuntamientos y organismos. Así vemos cómo, con miras a la rentabilización del Patrimonio Cultural y Natural de este histórico corredor viario, se crea la “Red de Cooperación de Ciudades en la Ruta de la Plata”. La conforman algunas ciudades directamente relacionadas con el trazado real que aquí hemos documentado, y otras próximas al trazado romano o indirectamente relacionadas pertenecientes a otros ramales históricos vinculados con la Vía de la Plata. El cuerpo fundamental de esta asociación es el eje de la Carretera Nacional-630 Gijón-Sevilla.

Así se suman las ciudades existentes en el histórico camino que va desde Benavente, enclave de nuestra calzada, hasta León, Oviedo y Gijón por el Puerto de Pajares (ver bibliografía RABANAL ALONSO, M. A.), que es un ramal secundario, prerromano y romano, de la básica Sevilla-Astorga. Este camino tuvo una estrecha ligazón histórica con el eje de comunicación que aquí estudiamos, del mismo modo que varios caminos pecuarios procedentes de los valles asturianos que alimentaban el tráfico ganadero trashumante hasta Astorga y León, y desde aquí hacia tierras extremeñas y andaluzas; como serian, entre otras, la “Cañada Real de la Plata” o “de la Vizana”, o la “Leonesa Occidental”. De este caldo de cultivo surgieron modernas infraestructuras, como la Carretera Nacional-630 Gijón-Sevilla, que ha articulado todo el occidente español, resultado de una evolución histórica que no ha de ser desdeñada ya que es expresión de una realidad geográfica-viaria secular.

Pero aquí ocurre un problema, que hay ciudades y pequeñas poblaciones por donde pasa nuestra calzada romana que no están en esta “red de cooperación”. Al sentirse discriminadas denuncian, con buena fe, pero de forma errónea, la “falsificación de la Historia” por parte de la “Red de Ciudades” (que no buscan más que la puesta en valor del gran potencial turístico que tiene el Patrimonio Cultural y Natural existente en este corredor geográfico, como oportunidad para el desarrollo). Pero estos pueblos en vez de reclamar adherirse, reivindicando sus legítimos derechos, como es lógico y con razón, crean la “Asociación de Pueblos en Defensa de la Vía de la Plata”, y comienza la bronca…

El problema se agrava cuando utilizan la tesis de Roldán Hervás como fundamento, el trazado Mérida-Astorga, con todo lo que ello conlleva de arbitraria interpretación parcial de la amplitud real y protagonismo histórico de este camino (una visión, digamos, “reduccionista”); y con una falta de miras de las grandes posibilidades que ofrece el Patrimonio que contiene este histórico corredor geográfico-viario con miras a su desarrollo socioeconómico conjunto.

Por otro lado, aquí ocurre una contradicción por parte de la asociación de “Pueblos”, mientras alzan la voz sobre cierto “purismo histórico”, se ignora o se olvida, o no se quiere reconocer, las evidencias documentales y materiales anteriormente expuestas, y la trascendencia histórica a lo largo de todo su recorrido. Personalmente estoy con toda asociación que defienda este camino, como es la de “Pueblos”, por lo que aplaudo su gran labor y esfuerzo, que me causa admiración; pero con lo que no estoy de acuerdo es en que me corten este camino en Mérida, y que tengan una visión más bien “localista” al no considerar su corredor geográfico que, a mi parecer, sería enriquecedor para todos y para ellos mismos. Y esto no es una “invención interesada”, ya que su trazado también tuvo una proyección histórica en el territorio circundante; y que a su vez, de forma recíproca, alimentó a este “camino” o “vía”.

CAPÍTULO VI
¿DE QUÉ CAMINO HABLAMOS?

Las dos “piedras angulares” de toda esta discusión son:

A)- El “arranque” y “final” de la CALZADA. Teniendo en cuenta que en realidad no hay un arranque y un final exacto pues en ningún sitio está escrito, sí podemos hablar de que teniendo en cuenta el origen evolutivo de su recorrido, los restos y evidencias existentes, la época de construcción, el cúmulo de intenciones y usos… básicamente su trazado sería Hispalis (Sevilla)-Astúrica (Astorga), que fue la traducción romana de un antiguo camino pre- y protohistórico. Por otro lado había prolongaciones por el Norte hasta Lugo y La Coruña desde Astorga; León, Oviedo y Gijón desde Benavente; y por el Sur, hasta Cádiz.

B)- El “rompecabezas” del NOMBRE. Es precisamente en este punto, en su extensión territorial en donde se documenta, e interpretaciones según los autores… en donde está también montado el equívoco a la hora de su definición. Intentaremos dar luz al tema, veamos:

1º)- CAMINO DE LA PLATA. Habría que reflexionar sobre una evidencia (que no interpretación) que la mayor parte de la literatura científica no ha considerado o se niega a considerar: que como calzada o itinerario romano, estrechamente ligado al topónimo “Camino de la Plata”, y según las fuentes documentales de los siglos XIV, XV y XVI, la encontramos de forma continuada, ¡sin cortes!, desde Sevilla hasta Salamanca. Desde ésta última y hasta la zona de Astorga se conserva como cañada ganadera: la Cañada Real “de la Plata” o “de la Vizana”, tramo en donde no hay casi evidencias de calzada pétrea; esto no quiere decir que este itinerario romano no existiera, sino que sería una “via terrenae” (o de inferior construcción, o que tal vez iría algo al este de Zamora, por Alba de Villalazán). Por otro lado la denominación “Vía” es posterior a “Camino”, y fue una forma culta o académica de llamar a esta calzada. Teniendo en cuenta todo esto, ¿es justo que llamemos “Vía de la Plata” al tramo Salamanca-Astorga (cuando no existe esa estrecha ligazón) como nos confundió Roldán Hervás en su gran obra “Iter ab Emerita Asturicam. El Camino de la Plata”; mientras que nos negamos a llamarla así al tramo Sevilla-Mérida (cuando sí está documentado con este mismo nombre)?...

2º)- CAMINO MOZÁRABE DE SANTIAGO. Este nombre es relativamente moderno. “Mozárabe” es el nombre que se le daba a los cristianos que convivían en territorio musulmán, y proviene de la voz “musta´arabib” = arabizado. Existieron grandes comunidades mozárabes en el Sur peninsular, las más importantes fueron las de Sevilla, Mérida y Córdoba. Hay constancia documental de que en los primeros siglos (IX, X y XI), tras el supuesto descubrimiento del sepulcro del Apóstol, eran más los que iban en peregrinación a Santiago de Compostela desde el Sur, de “tierra de moros”. Como es lógico aprovecharon las principales vías de comunicación de la época: el conocido como “Camino de la Plata” y la calzada que desde Córdoba se dirigía a Mérida. En relación a nuestra calzada tenemos, en 1622, el testimonio de Gonzalo de Illescas que narra el traslado de las reliquias de San Isidoro de Sevilla en 1.063, y que dice así: “... llevándole a León, por el muy antiguo camino romano, hoy de peregrinos...”. Aún así, hubo ciudades nacidas de nueva planta en el medievo que crecieron al lado de este trazado, haciendo de polo de atracción, dando lugar a trazados medievales nuevos, algunos reconvertidos en la Carretera Nacional 630-Ruta de la Plata. Hoy este camino jacobeo las asociaciones lo hemos señalizado desde Sevilla hasta Astorga, teniendo como guión, y en lo posible, el trazado de esta calzada. También hemos señalizado desde Granja de Moreruela, al Norte de Zamora, en donde, como alternativa de abandonaba la calzada para dirigirse hasta Sanabria, Orense, Santiago; siguiendo también otro histórico camino. Del mismo modo se han señalizado otros ramales: Huelva-Zafra y Málaga-Granada-Córdoba-Mérida por otros históricos itinerarios; las raíces que mencionábamos en la metáfora del árbol de este escrito.

3º)- RUTA DE LA PLATA. “Ruta” es un préstamo del francés que comenzó a utilizarse aquí en los años sesenta con el “Tren Ruta de la Plata” y creo que al poco con la “Carretera Nacional 630 Gijón-Sevilla Ruta de la Plata”. Sin coincidir estrictamente con la calzada, estas modernas infraestructuras de hierro y asfalto son también un hecho histórico a tener en cuenta, ya que también se basan en el trazado de caminos medievales y reales, que fueron luego consolidados entre los siglos XVIII al XX. Por tanto, Tren y Carretera aquí existentes fueron una herencia de la calzada romana; del mismo modo que la calzada lo fue de un camino primitivo. Habría que considerar también que esta carretera, en su arranque Norte, es reflejo de un trazado, aunque secundario, igualmente histórico, de origen indígena, romano y medieval. Todo ello ha dado como resultado a un fenómeno viario que no tendríamos que desprestigiar ni excluir pues, como fenómeno histórico-evolutivo, es hoy una realidad que vertebra territorialmente el occidente peninsular. Además de este trazado habría que considerar su continuación hasta la fenicia y romana Gades (Cádiz) al Sur, por la “Vía Augusta”; recordemos que de Cádiz a Sevilla existe calzada y el topónimo “plata”. En conclusión como “Ruta de la Plata” podríamos denominar al corredor geográfico Cádiz-Sevilla-Astorga-Gijón, aglutinando aquí a un histórico eje viario y sus diversas manifestaciones (calzada, camino, cañadas, carretera, ferrocarril y autovía), cuya concentración de hermanados trazados es sorprendente y casi único en Europa. Todo ello ha sido el fruto de una común evolución y de avatares históricos que ha esculpido un mismo cauce con distintas corrientes; mas, todas con su valor histórico, sin exceptuar ninguna, ya que este eje de comunicación es la suma de todos estos caudales, lo que ha dado y seguirá dando vida a este itinerario. En conclusión: la denominación “Ruta de la Plata” condensaría una visión globalizadora e integradora. Esto no tiene por qué ir en contra de la delimitación y la reivindicación de cada uno de esos trazados por separado, como más arriba hemos visto; el error sería tener una visión sólo parcial y excluyente de uno de ellos.


CAPÍTULO VII
LA VÍA DE LA PLATA UN CAMINO PARA NUESTRO DESARROLLO.

1º)- SOLUCIÓN INTEGRADORA:

A)- Por un lado hay que tener una visión no parcial de la Vía de la Plata (Mérida como “arranque” del camino), sino en su totalidad, como la documentación lo constata (Mérida como “consecuencia” del paso del camino).

B)- Por otro, sería el reconocimiento precisamente de la Historia a la que se hace referencia, y de tener una visión integradora teniendo el concepto de “corredor geográfico”, en donde se consideren, sin exclusiones, todos sus trazados conjuntamente, y que aquí coinciden, se abrazan y se interrelacionan (Calzada Romana, Camino Mozárabe de Santiago, Cañadas Reales, Carretera Nacional-630, Ferrocarril y Autovía-66). Esto hay que hacerlo distinguiendo sus diferencias de trazados pero, también, sus coincidencias, dentro de un mismo paisaje y entorno, ya que todos estos trazados son el fruto de una misma evolución histórica; un mismo río que se alimenta de varios caudales y que ha esculpido un mismo cauce. En conclusión, tener la visión de un “cuerpo integral”.

2º)- POSIBILIDADES DE FUTURO: En relación a todo ello tener conciencia de la gran trascendencia de este “itinerario cultural” (Calzada Romana, Camino de Civilizaciones, Camino de Santiago, etc.); sin olvidarnos también como “itinerario natural”, en donde se abrazan entornos medioambientales de gran importancia, siendo este corredor geográfico reconocido como la “reserva natural de Europa”. Toda esta suma nos serviría para hacer que la Vía de la Plata, en ese concepto de “paisaje cultural”, sea reconocida como “ITINERARIO CULTURAL EUROPEO” y como “PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD” (advertir que está en la lista del Ministerio de Cultura para esta última declaración). Y puesto que este camino es el resultado de un “crisol” de civilizaciones, es una gran oportunidad para el encuentro y el diálogo de culturas: un “Camino para la Paz”.

CONCLUSIONES.

1ª)- Por un lado el “Camino” o “Vía de la Plata” comprendería SEVILLA-ASTORGA, por lo que es una realidad más amplia de la que algunos pretenden; es decir, Mérida no es “arranque” sino “consecuencia” de un mismo camino y calzada Sur-Norte/Norte-Sur. Si no, ¿por qué ubicar esta ciudad aquí para el control de su magnífico puente romano sobre el Río Guadiana, que se construyó para consolidar un primitivo camino que aprovechaba aquí un antiguo e histórico vado? O, repitiendo una pregunta-reflexión que hicimos anteriormente, ¿por qué tenemos que llamar “Camino de la Plata” al tramo Salamanca-Astorga (que como tal no está documentado), en cambio no podemos llamarlo así a su continuidad hacia el Sur: Mérida-Sevilla (que sí está documentado como tal desde el siglo XIV, siendo además este tramo el más antiguo datado con este nombre)?...

2ª)- Por otro, la denominación “Ruta de la Plata” comprendería CÁDIZ-GIJÓN, y sería una buena fórmula para condensar la suma integral de los distintos trazados físicos aquí hermanados en un mismo corredor geográfico-viario (camino primitivo, calzada, vía pecuaria, camino de Santiago, carretera, ferrocarril y autovía), fruto de una serie de necesidades y realidades en cada época; es decir, surgida de una evolución histórica.

3ª)- La puesta en valor de los grandes y singulares atractivos del Patrimonio Cultural y Natural de este corredor viario es una gran oportunidad para el “desarrollo sostenible” de los pueblos y comunidades que lo jalonan. Para ello es necesario una previa visión globalizadora que nos ofrece aquí la Historia, no inventada.

POSTRE POÉTICO.

Para terminar todo esto, volvamos a aquella metáfora con la que iniciamos este escrito. Os brindo una poesía de mi cosecha del libro: “Del Hombre y sus Ruinas. Un viaje poético, de mar a mar, por la Vía de la Plata”. Espero que os anime a apreciar los múltiples aromas y trinos que nos ofrece este ancestral y fértil árbol:


DE UNA UNIVERSIDAD ABIERTA
Y DE LAS HUMILDES ENSEÑANZAS QUE ESCONDE
EN SUS PAISJES Y EN SUS PIEDRAS

(A la Vía de la Plata, en un iniciático viaje
desde las “Columnas” a la “Torre” de Hércules)

Eres un camino viejo y fecundo,
como un gran árbol con raíces y ramas;
un sabio jardín de encinas, retamas…
un rico hogar del pobre vagabundo.

Sacias tu sed en mares andaluces,
subes tu savia por tronco extremeño,
castilla y león multiplica tu sueño,
y al galaico, astur, cántabro… seduces.

De hondos océanos a copas al viento,
viajan -hermanos- hombre y cigüeñas…
¡cuánta piedra entre silencio y espliego!

Hoy ando tu dormido pavimento,
reflejos de plata en valles y peñas…
-de mar a mar en tus sueños navego-.



Diego Muñoz Hidalgo

(Historiador y Escritor)
Amigos de la Vía de la Plata-Camino de Santiago

USUARIO DE "GUÍARTE"

www.viaplata.org
http://boards5.melodysoft.com/app?ID=viadelaplata


En Zafra (Badajoz), a 29 de Noviembre de 2009.







BIBLIOGRAFÍA BÁSICA (por orden cronológico):


--HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, FÉLIX: “El Itinerario de Mùsà, de Algeciras a Mérida”. Al-Ándalus, Revista de las Escuelas de Estudios Árabes de Madrid y Granada. Volumen XXVI. Págs. 43-143. Madrid-Granada, 1961. (Ver las págs. 96-98, sobre el documento que hace referencia al “Camino de la Plata” a su paso por Sierra Morena).

--ROLDÁN HERVÁS, Manuel.: “Iter ab Emérita Asturicam. El Camino de la Plata”. Memorias del Seminario de Prehistoria y Arqueología, Universidad de Salamanca, Facultad de Filosofía y Letras. Salamanca, 1971

--SILLIERES. Pierre:
1982: “Centuriatio et voie romaine au sud de Mérida: contribution a la delimitation de la Betique et de la Lusitenie”. Melanges de ls Casa de Velásquez. T. XVII/1, págs..437-448
1990: “Voies Romaines et Limites de provices et de cités en Lusittainie”. Villes de Lusitanie Romaine. París.
1990: “Les voies de communicatio de l´Hispaine meridionales”. París

--RABANAL ALONSO, Manuel Abilio: “La Vía de la Plata en León y la Vía de león a Asturias: de calzadas romanas a camino de peregrinación a Santiago”.

--RODRÍGUEZ DÍAZ, Alonso: “Arqueología de Tierra de Barros”. Zafra, 1986

--MUÑOZ HIDALGO, D.: “Aportaciones al conocimiento de la Prehistoria, Historia Antigua y Medieval de la Comarca de Zafra”, Actas del Congreso Conmemorativo del VI Centenario del Señorío de Feria (1394-1994), Zafra, 1994

--MUÑOZ HIDALGO, D.: “Del Hombre y sus Ruinas. Un viaje poético, de mar a mar, por la Vía de la Plata”. Zafra, 1994.

--VVAA.:“Guía del Camino Mozárabe de Santiago. Vía de la Plata”. Varios autores (del que Diego Muñoz Hidalgo es coautor). Sevilla, 2001. (De aquí se ha extraído gran parte de este artículo).

--MUÑOZ HIDALGO, D.: “Los Santos de Maimona: cruce de caminos y viajeros”. Los Santos de Maimona en la Historia. Congreso celebrado en Noviembre de 2008. Los Santos de Maimona, 2009. (Aquí se presenta nueva teoría sobre el topónimo “plata”).