Béjar

Béjar es una industriosa población, ubicada en medio de un paisaje verdeante; una ciudad pequeña donde se puede pasear con tranquilidad y planificar hermosas excursiones a sus interesantes alrededores.
El poderoso palacio de los duques de Béjar. Foto guiarte
La ciudad de Béjar se sitúa a unos 960 metros de altitud, en un cerro alargado, al lado del río Cuerpo de Hombre, en las estribaciones de la llamada Sierra de Béjar.

El entorno es notablemente bello y húmedo. Las nieves cubren la sierra buena parte del año y la vegetación crece frondosa en la zona. La ciudad tiene unos 18.000 habitantes y conserva algunos monumentos relacionados con su pasado.

Béjar tomo cierto relieve en época de dominio musulmán, cuando se transformó en un recinto fortificado, que cayó en poder de los cristianos con Alfonso VIII. La tradición dice que los asaltantes iban camuflados con musgo, y por ello hay unos hombres de musgo en la procesión del Corpus.

Tras formar parte del feudo del infante Don Alonso de la Cerda, en el siglo XIII, retornó a la corona y en el siglo XV se convirtió en sede de un ducado. Como punto de paso de cañadas trashumantes, Béjar se transformó en ciudad comercial y fabril.
Portales de la Plaza Mayor bejarana. Foto guiarte


Entre el patrimonio bejarano cabe señalar:

El viejo casco, con las iglesias de Santa María la Mayor, Santiago, Salvador y San Juan.
Palacio de los duques de Béjar.
Convento de San Francisco

Otros elementos artísticos: restos de la iglesia de San Gil
(siglo XIII), con museo Mateo Hernández; restos de las murallas (del siglo XI); casa consistorial y el Bosque, (del siglo XVI), mandado construir por el duque Francisco II. Tiene unos importantes jardines con un palacete renacentista, y un magnífico estanque.

La situación de Béjar en un terreno ganadero ha posibilitado una buena gastronomía, con el típico calderillo bejarano.

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