Caxias do Sul, Farroupilha y Bento Gonçalves

Una primera jornada para visitar Caxias do Sul, Farroupilha y Bento Gonçalves.
Atardecer en Caxias do Sul con el perfil de la estatua de Cristo en el Morro da Festa da Uva. Foto Miguel Angel Alvarez, Guiarte.com

Lo cierto es que podemos organizar nuestra ruta como nosotros deseemos, en función de los días que dispongamos para recorrer las zonas productoras de la "Serra Gaúcha". Nosotros aquí sugerimos una de las posibilidades, pero el visitante podrá decidir hacer su recorrido como mejor le convenga.

Comenzamos en Caxias do Sul, que es una ciudad grande y despersonalizada, cuyo centro quizás no nos interese demasiado recorrer, dependiendo si deseamos centrarnos en el aspecto cultural o paisajístico. Si nos interesa la cultura en general o la vinícola en particular, existen algunos museos en el núcleo urbano y en concreto uno llamado "Museu da Uva e do Vinho Primo Slomp" que nos muestra varias herramientas y costumbres vinícolas así como la producción del vino. También está la "Casa de Pedra", que es un edificio típico que resistió al boom urbanístico de Caxias y que tiene en su interior una reconstrucción del ambiente tradicional de los inmigrantes italianos en el final del siglo XIX.

Si nos interesa más el aspecto paisajístico y gastronómico podemos dejar de lado la entrada a Caxias do Sul y dirigirnos directamente hacia Farroupilha. Por el camino encontraremos algunas opciones de rutas recomendables que nos permitirán descubrir los encantos naturales de la región y la gastronomía típica, así como lugares y edificios relacionados con la época de la colonización. Todo esto en las rutas de los Caminos de la Colonia, la Carretera del Inmigrante y el camino hacia Ana Rech. Podemos informarnos más a fondo en la oficina de turismo sobre cuál de estas rutas se ajusta más a nuestros intereses y tiempo para realizar paseos.

Puesto de venta de uva en la carretera desde Caxias do Sul a Farroupilha. Foto Miguel Angel Alvarez, Guiarte.com

Otro detalle de Caxias do Sul es la Fiesta de la Uva, que se realiza una vez cada dos años. Es una excusa excelente para detenerse en esta ciudad por un día más, si es que coinciden las fechas de nuestro viaje con días de celebración.

Pero la Ruta del Vino nos lleva directamente a Farroupilha, que es una ciudad pequeña, donde la mayoría de las construcciones son modernas y realmente no tienen mucho interés. Debemos detenernos en el en el extraradio, donde se encuentra el "Santuário de Nossa Senhora de Caravaggio", construido en la década de 1960, sede de una de las romerías más tradicionales de Brasil.

En Farroupilha también podemos desplazarnos por 11 kilómetros en una carretera de tierra para acceder a la cascada "Salto Ventoso", que tiene unos 55 metros de caída de agua sobre una caverna en forma de herradura. Lo más curioso es que se puede pasear incluso por detrás de la cascada.

El día acabará en Bento Gonçalves, una ciudad de porte más manejable, llamada Capital del Vino, donde será fácil encontrar posada y establecer el centro de operaciones. Quizás lleguemos con el tiempo justo para dar un primer paseo por la ciudad y reconocer la zona, cenar algo y descansar para el día siguiente.

Iglesia principal de la ciudad de Farroupilha, Sagrado Coração de Jesus. Foto Juliana Monteiro Lázaro, Guiarte.com

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