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Un acercamiento a Neuf Brisach (Neuf Breisach) de la mano del periodista Tomás Alvarez.

La Iglesia Real de San Luis domina la gran explanada de la Plaza de Armas. Imagen de Guiarte.com

En un punto intermedio entre Colmar y Friburgo, a apenas cuatro kilómetros de la corriente del Rin, aparece una población de plano estrellado que parece diseñada por un genio de las utopías: es Neuf Brisach o Neuf Breisach.

Desde el cielo, asombra contemplar este lugar con las formas geométricas tan precisas. Todo arranca de un punto central de forma cuadrada, la Plaza de Armas, en la que converge la vida de la población. En torno a este centro se desarrolla un plano de calles absolutamente rectilíneas, inscrito en un octógono perfecto. Rodeando este espacio octogonal se despliega un inmenso conjunto de estructuras defensivas de forma estrellada, con dieciséis puntas.

En un mundo agrario y al margen de las autopistas que cruzan el valle del Rin, Neuf Brisach tiene una vida lánguida. Si en el siglo XIX alcanzó los 4.000 habitantes, ahora no llega a 2.000. Y el futuro no parece muy prometedor, pese a que se trata de un lugar Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La sede de la Mairie, alcaldía, de Neuf Brisach. Imagen de guiarte.com

Esa demografía languideciente se aprecia en la imagen de numerosos edificios que han perdido su uso y que están padeciendo un relativo abandono. Porque el lugar surgió como punto estratégico a la vera del Rin y una vez desprovisto de su interés militar, languidece como cualquier otra obra que ha dejado de estar en los mapas de la inversión pública.

Los espacios urbanos son fríos. La magnífica Plaza de Armas, aparece casi solitaria y poco cuidada; a su lado, la plaza del Ayuntamiento también tiene escasa vida. Algún café acoge con calidez al viajero. En pleno invierno, esa calidez se agradece. Un café caliente y un pastelillo animan a seguir recorriendo la población.

Si el viajero que se acerca al lugar proviene de Alemania, habrá descubierto que antes de pasar la corriente del Rin se halla una pequeña ciudad de nombre Breisach, con ello ya puede intuir que existe una relación entre ambos lugares. Y así es.

El origen de Neuf Brisach se remonta a 1697, cuando Francia perdió Breisach am Rhein en una de tantas guerras con sus vecinos orientales. Desalojado de la vertiente oriental del Rin, Luis XIV encargó a sus arquitectos militares crear una plaza fuerte en la orilla occidental del río, para controlar un gran espacio vacío entre Estrasburgo y Mulhouse.

La puerta de Belfort, en Neuf Brisach. Imagen de Guiarte.com

El propio Luis XIV eligió entre los proyectos diseñados el que se aplicaría en el nuevo punto fuerte, un proyecto debido a Sébastien Le Prestre, marqués de Vauban (1633 - 1707) ingeniero, ensayista y arquitecto militar, enamorado de la geometría y experto en sistemas defensivos

Vauban, como se le conoce generalmente, organizó una teoría de puntos fuertes a lo largo de la frontera francesa en tiempos de Luis XIV, con el fin de proporcionar al país una gran estructura defensiva. La filosofía del arquitecto no era tanto rodear Francia de sitios inexpugnables, sino de plazas fuertes que exigieran a los posibles asaltantes muy amplios efectivos para su control, inmovilizando así al ejército enemigo.

La obra de Vauban incluyó desde ciudades creadas ex novo a fuertes, torres baluarte, murallas con bastiones, etc. Sus diseños adquirieron la categoría de clásicos en la arquitectura militar occidental de su tiempo e influyeron en los sistemas defensivos de lugares lejanos como Rusia, Turquía o la América hispana.

El prestigioso sistema defensivo de Vauban entró en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2008, incluyendo en el “sitio” doce obras de Vauban, entre ellas la de Neuf Brisach, una de las más más emblemáticas.

Un puente cruza un foso exterior, en el camino que conducía a Estrasburgo. Imagen de Guiarte.com

Pese a ser un icono de la construcción militar del siglo XVII; la realidad es que esta ciudad fortaleza nunca sirvió de gran cosa aunque en ella se acumularon dotaciones de millares de soldados que jamás fueron capaces de detener ejército alguno. Neuf Brisach ha estado, desde su origen, en manos francesas y germánicas, ha sufrido severas destrucciones, pero hoy no sirve sino como testimonio de un pasado de enfrentamiento y de la obsesión de Vauban por la geometría.

En la geografía del lugar, descuella la gran iglesia que se alza dominadora en la plaza central.

La Iglesia Real de San Luis (1731-36) es obra del arquitecto Francois Chevalier y destaca por su aire severo y clásico. En todos las lugares diseñados por Vauban se edificaba una gran iglesia para atender a los soldado en los oficios del domingo.

Primero se construyó allí un templo de madera, pero pronto se cambió por uno nuevo, dotado de un elevado campanario que serviría como puesto de vigilancia y punto de enlace para otros observatorios militares de la llanura alsaciana. En 1945 la iglesia fue destruida por los bombardeos aliados, y tras su reconstrucción se reabrió al culto en 1975. En su interior destaca un calvario y un retablo del XVIII.

Toda la edificación de Neuf Brisach guarda una cierta armonía, como estas casas que se asoman a la Plaza de Armas. Imagen de Guiarte.com

En la población aún se ven nobles edificaciones de los siglos XVIII y XIX, algunas de función militar. El conjunto se cierra con la gran fortaleza que arranca de forma octogonal para transformarse en una complicada estrella.

Cuatro son las puertas de acceso al recinto interior. De estas, la puerta de Belfort alberga desde 1957 el museo Vauban que se centra en la historia de la población, y donde una maqueta ilustra sobre el sistema defensivo utilizado.

En las edificaciones y las fortificaciones del lugar se detecta el tono rosado característico de la piedra de los Vosgos. No es casual. Para la construcción de la nueva población y de sus muros se hizo en el siglo XVII el Canal de Vauban, que llega hasta Ensisheim. Por él se trasladaban los cargamentos de piedra para edificar el nuevo asentamiento.

Frente al aire de pulcritud de muchas poblaciones de Alsacia, el visitante que llega a Neuf Brisach queda, después de recorrer el lugar, con la sensación de que aún no está aprovechado en el plano turístico. Neuf Brisach tiene mucho más potencial, por ser Patrimonio Mundial, conservar buena edificación, ubicarse en medio de un territorio en de gran tradición gastronómica y al lado del Rin.

En el entorno de Neuf Brisach hay ciudades de interés como Colmar, Friburgo y Breisach am Rhein, en la imagen una calle de esta última. Images de Turismo de Breisach.

La visita merece la pena. Por si fuera poco, en las cercanías de Neuf Brisach hay varios lugares de gran atractivo: las magníficas ciudades de Colmar y Friburgo y la villa alemana de Breisach am Rhein, de la que deriva este Brisach militar y geometrico.

Breisach am Rhein se alza dominando un promontorio al lado del río, desde el que se divisa un ambiente apacible. Sobre el agua se deslizan los cisnes, veleros y embarcaciones con turistas. Más allá se extiende la llanura alsaciana que precede a los Vosgos. El roquedo, elevado unos 100 metros sobre el río, está coronado por una iglesia medieval poderosa, presidiendo un caserío con encanto.

Poblaciones vecinas:

Colmar
http://www.guiarte.com/colmar/

Breisach
http://www.guiarte.com/breisach/

Friburgo
http://www.guiarte.com/friburgo/

Fortificaciones de Vauban en la UNESCO
http://whc.unesco.org/fr/list/1283

Neuf Brisach: la ciudad fortaleza

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