
Al otro lado del Puente de Todos está la playa de Redinha, que es más frecuentada por personas nativas. En realidad es una playa bonita, con arena blanca y generosa, espaciosa y con unas vistas muy atractivas tanto de parte del litoral norte como de la ciudad. La playa en si tiene mucha calidad, incluso más que otras más turísticas.
Durante los días festivos se acumulan los habitantes locales en los diversos chiringuitos, todos con un ambiente muy animado, en los que se puede pasear tranquilamente y disfrutar de gastronomía regional, con pinchos y platos típicos, frutos del mar, etc.
Con el Puente de Todos se ha popularizado esta playa, ya que antes tenía un difícil acceso, pues tenía que embarcarse en una balsa o dar una vuelta de 25 kilómetros para ir por un puente un poco más antiguo. Desde aquí se puede apreciar una de las mejores vistas del Puente de Todos, que se muestra magnífico y espectacular por su tamaño y líneas modernas. Pero también hay que decir que se ha provocado un importante impacto visual al entorno natural de la zona.

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