Torre de Belém

La Torre de Belém, incluida también en el listado del Patrimonio Mundial de la UNESCO, parece una pieza de ajedrez de un caprichoso príncipe oriental.


La Torre de Belén, en Lisboa. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

Poco en su forma nos recuerda su vocación militar, porque por encima del significado guerrero de las almenas, están las delicadas formas de la galería, los ventanales y balcones, las cúpulas y hasta la bella estatua de la Virgen de la Buena Suerte, que parece una joven y dulce madre que, con el niño en brazos, sueña mirando al mar.

Esta obra se hizo en 1515 para controlar la entrada de navíos al Tajo y Lisboa. Su arquitecto fue Francisco de Arruda, quien diseño una torre de fantasía a la que adosó una plataforma con bellas torrecillas y almenas que hacen olvidar al espectador las funciones bélicas de la estructura.

La famosa Torre de Belém fue llamada en su origen Torre de San Vicente, santo patrón de la ciudad de Lisboa, y en su fachada aparece repetidas veces la cruz de los caballeros de Cristo, la orden Templaria portuguesa, que invistió sus riquezas en el despliegue portugués allende los mares, y de la que fue gran maestre Enrique el Navegante. 

Nuestra Señora de la Buena Suerte, en la terraza de la Torre, y ante su fachada sur. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

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