San Roque

Subiendo desde la plaza de Camões por la calle de la Misericordia llegaremos a la Iglesia de San Roque, renacentista en su planteamiento original.


La joya barroca de Lisboa: la capilla de San Sebastián. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

El templo, el mejor del Bairro Alto, es elegante y tiene bastante obra de artistas italianos. Lo menos glorioso es su fachada, rehecha tras los destrozos del terremoto de 1755. Merece la pena detenerse en su interior.

Aun contando con una sola nave, la sensación es de grandeza. La Capilla Mayor se presenta a modo de arco triunfal, con una arcada que armoniza con las de las capillas laterales. El techo es de madera, y en diferentes capillas aparecen azulejos, pinturas y esculturas de notables autores portugueses, entre ellos Gaspar Vaz.

Hay una joya espectacular: la cuarta capilla de la izquierda, dedicada a San Juan Bautista. Es una maravilla del barroco italiano. Fue construida totalmente en Roma, e inaugurada por el propio papa Benedicto XIV con la celebración de la misa, para ser luego desmontada pieza por pieza y enviada a Lisboa en 1747. Por suerte, sobrevivió la catástrofe de de 1755. Más de un centenar de artistas derrocharon materiales y trabajo en su realización. Es una exhibición de riqueza. Escalones de pórfido, columnas de lapislázuli, esculturas de marfil y mármol de Carrara… Todo es lujo: oro, plata, amatistas… Todo es una maravilla… y hasta lo que parecen a simple vista pinturas son mosaicos de un sorprendente virtuosismo.

La visita se puede complementar en el museo de arte sacro contiguo, con excelente orfebrería y obra de pintores portugueses del siglo XVI. 

El sobrio exterior de San Roque oculta el interés de su interior. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com
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