Rossio

La plaza de Dom Pedro IV es conocida popularmente como Rossio, y se constituye como un auténtico corazón de Lisboa.


Rossio, con la estatua a Pedro IV y el Teatro Nacional Doña María II. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

En efecto, esta plaza está cargada de historia y constituye un punto tradicional de cita, e torno a sus fuentes y estatuas.

Desde la antigüedad, Rossio fue punto de encuentro ciudadano para las corridas de toros, las fiestas, las revueltas o las ejecuciones de Inquisición.

Hoy Rossio es un espacio tranquilo, en medio de una abundante circulación rodada. En los bajos de sus edificios de aire sencillo, en consonancia con el resto de la Baixa, se alinean comercios de recuerdos y objetos diversos, así como cafeterías y pastelerías. En el centro se yergue el monumento al monarca portugués Pedro IV, obra de arquitecto francés Elias Robert. 

Fuente de aire romántico en Rossio, Lisboa. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

En la base del mismo aparecen alegorías de la Prudencia, la Templanza, la Fortaleza y la Justicia

En la cara norte de la plaza se halla el Teatro Nacional Doña María II, obra de aire clasicista, de 1842, que se eleva en el espacio que ocupó el tribunal de la Inquisición, y en cuya fachada, sobre el frontón triangular, se alza una escultura de Gil Vicente.

En la esquina noroeste de la plaza, cerca del Teatro, está la popular estación ferroviaria de Rossio, que enlaza Lisboa con Sintra. Es muy interesante la fachada neomanuelina, con sus extrañas puertas de herradura. La obra es de 1887. 

Las espectaculares puertas neomanuelinas de la estación de Rossio. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

Plaza de la Figueira
Al este de Rossio existe otra amplia plaza animada, con una estatua ecuestre de Juan I. Es la Plaza de la Figueira.

Se trata de un gran espacio cuadrangular, en medio de una serie de casas de arquitectura pombalina. Este espacio corresponde al plano del antiguo Hospital Real de Todos los Santos, el mayor centro sanitario de Lisboa, destruido por el terremoto de 1755 y nunca más rehecho.

La plaza es agradable y animada. En ella hay puestos de venta de objetos de artesanía y de flores. También está en la zona algunas de las buenas pastelerías lisboetas.

Desde la plaza se tiene una magnífica vista de castillo de San Jorge. 

La estatua de Juan I preside la animada plaza de la Figueira, en Lisboa. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com
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