Plaza del Comercio

Lisboa mira al mar desde la Plaza del Comercio, un espacio lindante a las aguas brillantes del Mar de la Paja.


Vista parcial de la Plaza del Comercio. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

El viajero que llega a la plaza dirige sus ojos, necesariamente, hacia ese mar plateado, pero también mira hacia el pasado, hacia la tragedia de 1755.

Esta era la zona donde se hallaba en la antigüedad el Palacio Real, y por ello los lisboetas siguen denominando al gran espacio cuadrangular Terreiro do Paço, algo así como Terraza del Palacio.

Es esta una de las plazas más imponentes de Portugal. Al sur de la misma aparece el mar surcado de navíos que van y vienen, muchos de ellos con turistas, mientras que por los otros tres lados aparecen edificaciones severas que se apoyan en galerías porticadas. 

Galerías porticadas de la Plaza del Comercio de Lisboa. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

En el centro de la plaza se halla, sobre un pedestal de radiante blancura, la estatua ecuestre de José I, obra del escultor Machado de Castro, de 1775. En el lado opuesto al mar se alza un gran arco de Triunfo, diseñado por José da Costa, y terminado en 1875.

El arco, bajo el que comienza la rúa Augusta, está coronado por la Gloria, que pone sendas coronas de laurel sobre la Virtud y el Valor, obras del francés Célestin-Anatole Calmels. El resto de la estatuaria de la arcada es del escultor romántico Víctor Bastos, quien representó a varios héroes, entre ellos Viriato y Vasco da Gama, y los genios del Duero y Tajo.

Merece la pena pasear por este inmenso espacio y sentarse junto a la orilla del agua para contemplar los brillos plateados del mar, un mar que se abre hacia el oeste, bajo el inmenso abrazo del puente 25 de abril. 

Las aguas del Mar de la Paja brillantes, ante la Plaza del Comercio de Lisboa. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com
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