El corazón del Chiado

Ante el templo do Carmo se abre una sencilla plazoleta que invita al viajero a tomarse un descanso, a la sombra de la arboleda.


Largo de Chiado, al fondo el Largo de Camões. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

Será un reposo bueno para el espíritu, melancólico aún tras la contemplación de las ruinas góticas.

Pero el bullicio de la zona contribuye a elevar el ánimo y para ello conviene dirigirse hacia la rúa Garrett, situada en medio de unas manzanas de notable actividad, repletas de cafés, pastelerías, tiendas de ropa, etc.

La calle de Garrett finaliza en otro rincón con sabor, el Largo do Chiado. En una esquina, un Fernando Pessoa de bronce nos recuerda que el literato era uno de los clientes habituales. Al lado del escritor, una silla vacía invita al viajero a sentarse para entablar tertulia con el creador lisboeta.

A pocos pasos de este rincón, dos iglesias barrocas, una la de Loreto y la otra la de Nuestra Señora de la Encarnación ambas reconstruidas después del gran terremoto. Casi al lado, también el Museo Nacional do Chiado y el Teatro Nacional San Carlos. Esta es una zona con evidente densidad cultural 

Fernando Pessoa continúa en la terraza de A Brasileira. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

Largo do Camões
El Largo do Chiado desemboca en otra plaza, el Largo do Camões, donde Luis de Camões vigila el ruidoso trasiego del barrio... La escultura del gran poeta, de 4 metros de alto es de Víctor Bastos. En torno al pedestal otros grandes de la cultura acompañan al autor de Os Lusíadas.

La plaza, lugar de celebraciones de la Revolución de os Claveles, es el punto de unión de Chiado y el Bairro Alto, una zona sencilla que se ha puesto de moda en las últimas décadas. 

Luis de Camões preside la plaza que lleva su nombre, en Lisboa. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com
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