La historia

Fundada por Ulises, según la leyenda, la actual Lisboa surgió de un poblado que se asentaba desde la antigüedad en la colina donde actualmente se halla el castillo de San Jorge.

Estatua de bronce de José I, en la plaza del Comercio, donde se hallaba la dedicada a Apolo, hasta el terremoto de 1755. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

Amparada en su privilegiada situación, al lado de una especie de canal que comunica el estuario del Tajo con el Océano, aquella primitiva población sirvió de punto comercial utilizado ya por los fenicios, en el que se negociaba con los productos llegados por el mar y los que ofrecía el interior peninsular.

Algunos historiadores estiman que el origen de la ciudad es fenicio, pero otros la remontan a fechas anteriores y reducen el papel de los fenicios al de negociantes que ofertaban aquí productos y reabastecían sus barcos para avanzar hacia los territorios del estaño.

Como el resto de la península Ibérica, la vieja Olissipo entró luego en la órbita de la dominación de Roma, periodo en el que siguió siendo una ciudad comercial y exportadora de garum y de vino.

La urbe pasó por manos de suevos y visigodos y árabes. Sufrió incursiones de los vikingos y acabaría volviendo a manos cristianas en el siglo XII, en el reinado de Alfonso I de Portugal.

Desde el siglo XIII Lisboa fue capital portuguesa y desde ella partieron numerosas naves en el descubrimiento y colonización de nuevas tierras, a partir del siglo XV.

El protagonismo de Lisboa fue especialmente importante en el siglo XVI, época en la que incluso disputó a Madrid la capitalidad hispánica tras la unión de los reinos peninsulares. Esa unión terminaría en 1.640, cuando el país se separó de España.

Interior del templo del Carmo, que muestra las huellas de la catástrofe de 1755. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

Los terremotos de Lisboa
En pleno centro de Lisboa se alzan unas monumentales ruinas góticas que recuerdan un sino trágico de la ciudad: los terremotos.

Y me refiero a los terremotos, porque ya en 1531 la ciudad sufrió un violentísimo seísmo seguido de un maremoto que destruyó buena parte de misma, destrozó el puerto y las embarcaciones y segó la vida de varias decenas de miles de personas.

Pero en 1755, en el día de Todos los Santos, otro siniestro aún más grave sacudió los cimientos de la ciudad, derribando incontables edificaciones. Muchos de los lisboetas aterrados por el violento seísmo marcharon hacia el muelle –una zona abierta- a fin de protegerse de los incendios y derrumbes. Poco después llegó el tsunami que sepultó prácticamente a la ciudad y que completó un desastre colosal: cayeron barrios enteros, palacios, iglesias, teatros…. Y hasta tal vez 100.000 víctimas humanas.

Se calcula que el siniestro se llevó por delante el 80 por ciento de los edificios, incontables tesoros, archivos….y en medio de la tragedia comenzó el pillaje y el vandalismo para apropiarse de las riquezas que quedaban en los palacios y templos. El rey José I, encargó a Marqués de Pombal controlar el caos… Este, cerró la ciudad con el ejército para evitar la salida de los habitantes y montó patíbulos por doquier para exhibir en ellos a las decenas de ajusticiados.

La ciudad se recuperó. Hoy, cuando el viajero recorre las plazas y calles rectilíneas de la Baixa, desde la plaza del Comercio a Restauradores debe saber que todo esto es la Lisboa “Pombalina” fruto de la reconstrucción emprendida por el Marqués de Pombal, tras un terremoto de un nivel 9 en la escala de Richter

Torre de Belém, vigilando la entrada marítima a Lisboa desde 1514. Imagen de Beatriz Álvarez para Guiarte.com

La ciudad se recuperaría, apoyada por la riqueza de un imperio que menguaría a principios del XIX. En ese momento, invadido el país por las tropas de Napoleón, el rey Juan VI huiría a Brasil. Allí crearía el germen del estado independiente de Brasil. De hecho, Juan VI fue el primer emperador brasileño.

La ciudad, creció hacia el norte a lo largo del siglo XIX, en torno a la avenida de la Liberdade. Ya en el XX, en un Portugal convulso, se produjo el regicidio de José I, en 1.908. Dos años más tarde sería proclamada la República.

Aún viviría Lisboa otro momento histórico memorable el 25 de abril de 1974, cuando se desarrolló la llamada “Revolución de los Claveles”, que acabó con una dictadura que controlaba el país desde1926, en un país que también liquidó por entonces los restos del imperio.

La última gran novedad en la vida lisboeta fue la exposición Universal de 1998, en el 500 aniversario de la expedición de Vasco de Gama a la India. El evento se aprovechó para remodelar la zona del Parque de las Naciones y terminar el Puente Vasco de Gama, infraestructura que junto con el puente 25 de abril, sirve para canalizar el tráfico rodado y ferroviario hacia el sur, sin necesidad de rodear el amplísimo estuario del Tajo.

Información general de Lisboa: albero y café

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