Es una auténtica joya del arte barroco, que mandó construir Fray Alonso de Jesús y Ortega, ministro de la Inquisición que estaba obsesionado con el arte, lo que explica que hoy podamos admirar tantos tesoros.
Entre los elementos de valor encontramos adornos en oro y plata, magníficos murales y retablos, luces y cornucopias. Son de gran belleza los retablos, en especial el del altar mayor, donde descansan los restos de San Juan de Dios en un camarín, dentro de una urna de plata.
Asímismo, también son muy destacables los frescos de las bóvedas, de Diego Sánchez Sarabia; amén de otras obras escultóricas.
Junto a la basílica, aconsejo visitar el hospital de San Juan de Dios, que lleva el nombre del mismo santo y que cuenta con una par de amplios patios. Sus paredes lucen frescos, importantes cuadros y citas literarias y de la Biblia.
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