Ayudemos a nuestro planeta

En todo el mundo se celebra hoy, 22 de abril, el Día de la Tierra, una fecha que nos hace llevar la mirada a nuestro planeta, en el que encontramos más razones para los lamentos que para las celebraciones.

Estrella de mar. Filipinas. Foto http://wwf.panda.org

Esa jornada fue promovida por Gaylord Nelson, un político demócrata estadounidense que trató de llevar la conciencia del orbe hacia la sobreexplotación de los recursos, la superpoblación, la contaminación y la pérdida de calidad de la naturaleza planetaria en general. Se viene celebrando desde 1970.

La tierra es nuestro gran hogar, y en él se ve día a día una merma de la calidad de los ecosistemas. Tal vez podemos ver cómo crece la renta per cápita en grandes partes del globo; pero peligran los océanos, avanza el cambio climático, las aguas se emponzoñan y la biodiversidad merma. En general, el balance es lamentable, si bien hay avances que palían el pesimismo y nos abren la puerta de la esperanza.

En el último año, pudimos ser testigos del Acuerdo de París, aprobado en diciembre pasado, en el que los líderes mundiales se comprometieron a tratar de paliar el deterioro del planeta y activar medidas para mantener el calentamiento global en niveles relativamente soportables... El espíritu de aquel encuentro exige medidas decididas por parte de los países que lideran el planeta.

Canguro Rojo. Martin HARVEY / WWF.

Pero, pese a los acuerdos globales, si no se avanza en el terreno de lo práctico, seguirán las malas noticias.

Hoy mismo BirdLife Internacional publicaba un informe firmado por científicos de BirdLife International, la Real Sociedad para la Protección de las Aves (BirdLife en el Reino Unido), y universidades en Wroclaw, Roma, Grenoble y Queensland que utilizando los mapas de todo el mundo, de libre acceso por satélite, cuantificaban las pérdidas de masa forestal en todo el planeta entre los años 2000 y 2010.

El análisis pone de manifiesto, por un lado, el valor de la tecnología de computación pata interpretar la realidad en favor del conservacionismo, y por otro advierte del riesgo de extinción de muchas especies de los bosques tropicales, donde más se aprecia la pérdida de espacios naturales forestales vírgenes.

La tecnología nos permite controlar mejor nuestro mundo y aplicar esos conocimientos para salvar santuarios y biodiversidad. Pero todo esto no sirve de nada si falta la cooperación internacional para adoptar medidas globales, para luchar contra el crimen organizado contra la fauna salvaje y contra el comercio de especies protegidas.

Esperemos que en el 2017, cuando celebremos el Día de la Tierra, tengamos más razones para la esperanza.

Una manta nada en cristalinas aguas australianas. Foto http://wwf.panda.org

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