Otros elementos urbanos

En la población de Comillas, en medio de una agradable teoría de edificios tradicionales aparecen numerosas casas blasonadas y de aspecto señorial.


El palacio de los Duques de Almodóvar del Río. Imagen de José Manuel Fernández Miranda, para Guiarte.com

Calles y plazas poseen bellos rincones y casonas de sabor tradicional. Alguna de las plazas recibe el nombre de corros porque antaño eran lugares en los que jugaba a los bolos. Así el Corro de San Pedro, por ejemplo, perviven edificaciones antiguas como la casa Cueto, con gran balconada y escudo, al lado de la casa de los Balbás, también blasonada, y antiguo parador.

En el casco urbano pervive una torre, resto de la casa fortaleza edificada por Garcilaso de la Vega, uno de los señores de la llamada Asturias de Santillana. Otro edificio importante es el antiguo ayuntamiento, del siglo XVIII, con sus características arcadas del soportal y un gran balcón corrido, sobre el que lucen una serie de escudos de dignatarios episcopales.

Torre de la Vega, medieval, en medio de bellas edificaciones tradicionales. Imagen de José Manuel Fernández Miranda, para Guiarte.com

Otro de los grandes edificios es el del centro cultural de El Espolón, con aire herreriano, del siglo XVIII, mandado construir por un arzobispo de Lima nacido en el lugar.

Pero también se ve en la villa abundante construcción de la época modernista. Una de las joyas –aparte de las citadas en otros capítulos- se debe al arquitecto andaluz Francisco Hernández Rubio, autor del bello palacio de los Duques de Almodóvar del Río, ubicado en un alto del lugar, desde donde luce espléndidamente un estilo propio, un modernismo con influencias inglesas. 

Aún hay otras edificaciones de interés de esta época, como casa Ocejo, La Coteruca, e incluso otras pequeñas edificaciones que sin aparecer en las guías revelan un delicado gusto modernista, y –en algunos casos- demandan una restauración y puesta en valor... 

Monumento en honor a Antonio López y López, marqués de Comillas. Imagen de José Manuel Fernández Miranda, para Guiarte.com

Y no faltan los elementos de ornato, con abundantes estatuas, desde la pescadera, que se halla cerca de la playa a la delicada obra del Ángel, en la plaza del mismo nombre, evidentemente mucho más dulce que la del Ángel justiciero que se alza en los muros del cementerio.

Entre los monumentos, el que en 1890 se levantó en honor a Antonio López y López, a quien Alfonso XII nombró primer Marqués de Comillas. Es una obra que sigue el diseño de Domènech i Montaner, y consiste en una especie de mástil que se alza sobre la proa de un navío, coronado por la estatua del prócer. En ese conjunto se hallaban también sendas estatuas de Filipinas y las Antillas, destrozadas durante la Guerra Civil.

También es de Lluís Domènech i Montaner la fuente de los Tres Caños, ornato impulsado por Joaquín del Piélago, socio del Marqués, con motivo de la traída de aguas a Comillas.

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