La historia

Esta zona registra asentamientos humanos desde muchos milenios atrás. El registro histórico más conocido: las famosas Cuevas de Altamira.


Escudo de armas del primer marqués de Comillas, en el palacio de Sobrellano. Imagen de José Manuel Fernández Miranda, para Guiarte.com

No lejos de Comillas se halla la Cueva de Altamira, mundialmente famosa; en el mismo municipio hay otras cuevas con restos humanos del paleolítico. También se hallan en la zona concheros que denotan la actividad pesquera de los primitivos habitantes del territorio.

Pocos datos hay del medioevo, cuando el lugar se opuso a los marqueses de Santillana, defendiendo su condición de realengo. Esa “oposición” al dominio señorial también se denota en la historia de un enfrentamiento habido en el templo parroquial entre los vecinos y el representante del duque del Infantado. El resultado fue el abandono del templo por los lugareños, aunque el pleito consiguiente acabó con la victoria de la iglesia y el duque.

Pero el vecindario no retornaría al templo y hubo de construirse otra iglesia, a inicios del siglo XVII. Hoy, el recinto de la primitiva parroquia es el cementerio de Comillas, un curioso lugar de gran valor artístico.

Otro pleito notable fue el que fallaron los Reyes Católicos en 1.500 a favor de los pescadores de Comillas y en contra del monopolio de San Vicente de la Barquera.

En la historia de Comillas hay un capítulo importante para el negocio ballenero. Los habitantes del lugar tuvieron fama de buenos arponeros. Cazaban con sistema artesanal las ballenas francas que se acercaban a la costa en el periodo invernal. La presión sobre estos cetáceos fue tal que la especie llegó prácticamente a la extinción. La actividad ballenera en Comillas concluyó en los inicios del siglo XVIII. Fue el último puerto ballenero del norte de España. 

Fuente de los Tres Caños, de Domènech i Montaner, ante el Ayuntamiento Nuevo. Imagen de José Manuel Fernández Miranda, para Guiarte.com

Pero la gran expansión de Comillas llegaría de la mano del indiano Antonio López y López, primer marqués de Comillas, y de su hijo, Claudio. El primer marqués fue quien trajo al lugar a Alfonso XII. Para el evento, Comilla se adecentó e introdujo por primera vez en España el alumbrado eléctrico en sus calles (un año después que Edison inventara la bombilla).

La presencia real hizo que también llegara temprano el teléfono a la villa, e incluso a que en el entorno (Oyambre) se hiciera el primer campo de golf español.

Durante varios años se repitieron las estancias y visitas reales estivales a Comillas, y en el lugar proliferaron los eventos sociales y la construcción de residencias para nobles y burgueses que deseaban estar cerca de los monarcas.

Este proceso coincidió con el crecimiento de la costumbre de adinerados y aristócratas de tomar baños de mar, con lo que Comillas se expandió hacia la playa.

A instancias de los marqueses de Comillas, el propio papa León XIII creó en la villa, en 1890, un Seminario Universitario para sacerdotes de las diócesis españolas, hispanoamericanas y Filipinas. Nació así la Universidad de Comillas, que otorgaba los títulos académicos en Filosofía, Teología y Derecho Canónico, institución que se trasladó a Madrid en la segunda mitad del siglo XX.

Hoy, con su atractivo costero; su elenco arquitectónico, especialmente de la época modernista; su gastronomía y su estratégica situación cercana a Santillana y Santander, Comillas es un pueblo de vocación turística y su economía se centra sobre todo en el sector terciario.

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