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Arte conceptual y fotografía en Colombia

Las prácticas conceptuales y experimentales surgidas en América Latina en 1960 y 1970 han despertado un creciente interés gracias a la aparición de nuevas lecturas e interpretaciones.



Bogotá, 28 de mayo de 2015
Cerca de 20 obras componen esta muestra del Museo de Arte del Banco de la República, que se enfoca en el poco conocido foto conceptualismo colombiano. La apropiación del texto, la fotografía, el uso del cuerpo en las acciones y el performance, la gráfica como recurso alternativo, entre otras manifestaciones que hacen parte integral y constitutiva del arte actual, se originan en ese periodo, en el que un grupo de artistas se animó a utilizar como bandera un medio subvalorado en Colombia, la fotografía, para crear proposiciones artísticas de naturaleza narrativa, donde tomaron temas cotidianos para cuestionar los valores de la sociedad colombiana y explorar nuevas formas de carnavalizar la identidad, cuestionar la religión y la educación, y examinar los medios de comunicación.

Autorretrato disfrazado de artista: arte conceptual y fotografía en Colombia, identifica a los artistas que utilizaron la fotografía con fines conceptuales, es decir, quienes hicieron uso de este medio como una herramienta neutra con la cual indagar la naturaleza de la imagen, del lenguaje y la representación. Estos artistas son Jaime Ardila, Álvaro Barrios, Ingino Caro, Fernell Franco, Eduardo Hernández, Camilo Lleras, Oscar Monsalve, Jorge Ortiz y Miguel Ángel Rojas, a los que se suman los nombres de Bernardo Salcedo y Manolo Vellojín, quienes desde trayectorias diferentes, hicieron uso del medio fotográfico.

Las obras

Jaime Ardila, Gran árbol
Las raíces y las lianas de los majestuosos árboles y la vegetación tropical se ven sometidas por Ardila, que realiza complejos fotomontajes en los que duplica, montada, copia el mismo negativo al derecho y al revés... creando un árbol completamente distinto y fragmentando la imagen hasta crear otros árboles y paisajes.

Álvaro Barrios, Sueños con Marcel Duchamp
En 1978 Barrios inicia un periodo de investigación sobre Marcel Duchamp. Ese año Barrios decide publicar, en el Diario del Caribe de Barranquilla, una serie de grabados populares que se remontaban a 1972 cuando publica sus primeras series en El Heraldo. Los Sueños con Marcel Duchamp, como fueron titulados eran una obra de participación en la que Barrios invitaba al público a describir un sueño, real o imaginario.

Álvaro Barrios – Óscar Monsalve, Ancore a cést astre
En Ancore a cet astre, Álvaro Barrios realiza una tonsura idéntica a la de Marcel Duchamp, en forma de estrella fugaz cruzando su cráneo, siendo fotografiado por Óscar Monsalve quien realiza la gráfica desde una distancia casi igual a la que utilizara Man Ray cuando fotografió al artista francés.

Inginio Caro, Cuerpo de Cristo efervescente
Caro fotografía un Alka-Seltzer en efervescencia, poniendo en escena la ingestión del cuerpo de Cristo. A través de esta obra, Caro nos invita a reflexionar sobre varias implicaciones: ¿Es el cuerpo de Cristo un producto comercial, efervescente? ¿Es algo indigesto?.

Eduardo Hernández, La letra con sangre entra
En 1978 Eduardo Hernández realizó un dibujo en papel hecho con su propia sangre, donde la frase “la letra con sangre entra” es dibujada por el artista en la caligrafía con que se enseñaba a escribir a los niños. Hernández fotografió el proceso de creación, desde su visita a un centro médico donde se le extrae la sangre hasta la finalización física de la obra.

Fernell Franco, Interior 1
En Interior 1 asistimos a un reducto sobreviviente del naufragio decimonónico. En la habitación, con su viejo camastro hundido por el uso, todo esta cubierto por una capa fina de nostalgia. El espectro que se esconde detrás de los espejos y los antiguos retratos colgados en las paredes se materializa en la figura de un hombre mayor, un fantasma brillante. Un testimonio crudo, verdadero, pero carente de señalamientos, conmiseraciones ó acusaciones.

Camilo Lleras, Autorretrato de un hombre brillante
Autorretrato de un hombre brillante, está inspirado en el cuadro El principio del placer de René Magritte. En esta imagen, Lleras posa frontalmente frente a la cámara y logra un efecto en el que su cabeza aparece como una mancha luminosa.

Camilo Lleras, Triángulo prohibido
Esta es una curiosa imagen donde dos soldados en un tanque de guerra miran a una empleada domestica que cruza frente a ellos. Al fondo, el cartel de un cine reza “Triángulo prohibido”. Camilo oprime el disparador cuando por azar se conjugan varios elementos importantes: el momento mismo, -decisivo según Cartier Bresson-; la relación entre ejército y muchacha del servicio; y los triángulos compuestos por: el título de una película, los dos soldados y la muchacha, y el triángulo pintado en el tanque.

Camilo Lleras, Autorretrato de Camilo Lleras tomado por Jaime Ardila
Utilizando la sombra, Lleras y Ardila realizan uno de sus mejores trabajos conjuntos. En una calle cualquiera un hombre camina, alejándose de espaldas del fotógrafo, cuya presencia es develada por su sombra. La obra subraya la presencia de la sombra como doble y la suplantación de identidad.

Oscar Monsalve, Paisaje
Paisaje, presentado en el XXVII Salón Nacional de Artistas de 1978, es un díptico compuesto por dos imágenes. En una, las montañas de un chircal tomadas desde la distancia enseñan las heridas que los fabricantes de ciudad bruñen sobre ellas. En otra, una fila de ladrillos dispuestos alineados sobre la hierba crean una ilusión y un doble de los tonos ocres y naranja de la tierra quemada que es el ladrillo.

Jorge Ortiz, Cables
En esta serie de fotografías el cableado eléctrico, contra el cielo parcialmente nublado, se hace protagonista. Las imágenes muestran fuertes contrastes creados por las líneas negras sobre el blanco, abstracción aparente que simula la impresión de dibujos geométricos y fondos neutros dados por cielos plomizos. La organización serial en su presentación y su rigurosidad nos remiten inmediatamente al Constructivismo ruso y a las topologías de la arquitectura industrial alemana.

Jorge Ortiz, Boquerón
Realizando registros en intervalos de 5 minutos que documentaban visualmente el paso del tiempo, perceptible apenas por el movimiento de las nubes que entran, se transforman y salen de un encuadre estático, Ortiz realiza una obra que recuerda a los films experimentales de John Lennon y Yoko Ono donde, por ejemplo, se filmaba a una mosca caminando sobre un cuerpo desnudo o la lenta erección de un pene en Autorretrato.

Miguel Ángel Rojas, Faenza
Las fotografías de encuentros homosexuales realizadas por Rojas en los años 70 se han convertido no sólo en objeto de estudio e interés de numerosos investigadores, sino en verdaderos íconos de las luchas por la diferencia sexual en Colombia. Rojas recorre y fotografía clandestinamente encuentros anónimos, reconstruyendo la memoria de esos sitios de paso que permitían a algunos jóvenes reconciliarse con la diferencia sexual, en una sociedad donde la familia, aparentemente el lugar que da sentido de pertenencia y de identidad, no lo permitía.

Miguel Ángel Rojas, Paloma
Rojas presentó en 1973 un grupo de pequeños fotomontajes donde la sexualidad se manifestaba explícita, implicando al espectador en un involuntario acto de voyerismo. Rojas toma algunos detalles explícitos de imágenes de revistas eróticas y los reduce para componer imágenes en apariencia líricas e inocentes –“Corazones”, “Oblicua”, “Paloma”– que al ser inspeccionadas de cerca desvelan su vulgaridad.

Bernardo Salcedo, Retrato de Manolo Vellojín
Salcedo fue quizá el primer artista colombiano en incluir exclusivamente textos en sus obras como proposiciones visuales. Sus “retratos” de Camilo Calderón y Manolo Vellojín, enfatizan la importancia de la idea sobre la forma y denotan la inconformidad e irreverencia que caracteriza a los artistas conceptuales y foto conceptuales colombianos.

Manolo Vellojín, Sin título
La serie de Polaroids de Vellojín son interesantes exploraciones en ritmo, secuencia y temporalidad, donde el artista explora un único motivo –las manos, la portada de un libro o una revista- utilizando en ocasiones un espejo para duplicar la imagen, o en otras quemando y manipulando el objeto fotografiado.

Autorretrato disfrazado de artista: arte conceptual y fotografía en Colombia
Museo de Arte del Banco de la República de Bogotá (Colombia)
Hasta el 29 de junio de 2015

La letra con sangre entra. Eduardo Hernández. 1980

La letra con sangre entra. Eduardo Hernández. 1980

Autorretrato de un hombre brillante. Camilo Lleras. 1973

Autorretrato de un hombre brillante. Camilo Lleras. 1973

Triángulo prohibido. Camilo Lleras. 1974

Triángulo prohibido. Camilo Lleras. 1974

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