De Astorga a Villafranca

se trata de una de las más bellas etapas del Camino, que cruza la maragatería y acaba en El Bierzo, donde cabe mencionar el interés de La Valdueza y Las Médulas. Villafranca es un lugar idóneo para descansar de una etapa amplia y sumamente amena.
El viajero pasará cerca del paraje de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad. Foto guiarte
Los peregrinos cruzaban los Montes de León por varios puntos. Algunos lo hacían por los valles de La Cepeda, al norte de Astorga, entrando al territorio berciano por el valle de del río Tremor. Esta es la ruta que describió en 1.495 el monje Hermann Kunig. Pero la ruta más conocida, descrita en el Códice Calixtino, es la que accedía al Bierzo por Rabanal y Foncebadón.

Los pueblos de la Maragatería van cayendo en la despoblación y el abandono, pero aun existen algunos de notable sabor. Tan sólo a cinco kilómetros de Astorga, al lado del Camino, se alza Castrillo de los Polvazares. Merece la pena detenerse allí y pasear por sus calles empedradas y silenciosas.Este pueblo es Conjunto Histórico-Artístico. Pero Castrillo también tiene otro hito gastronómico sólo apto para los amantes de placeres fuertes: el cocido maragato.

El paisaje del Camino va verdeando a medida que asciende hacia la divisoria con el Bierzo. Todo está lleno de historia, pero hay que revelarla al caminante. A la izquierda se alza la mole del Teleno, divinizado en la época romana. A sus pies corre el rio Duerna. En su falda aun se notan manchones rojizos, heridas dejadas por las explotaciones auríferas de los romanos.

El pueblo más importante de esta zona es Rabanal. El Código Calixtino lo pone como final de etapa. El camino sigue ascendiendo, pasa el despoblado Foncebadón, donde se celebró un concilio en el año 946, y llega a la Cruz de Ferro, mojón divisorio de la Maragatería y el Bierzo, sobre el que existía un poste con una humilde cruz de hierro, erigida por el monje Guacelmo, fundador de un hospital, una iglesia y una hospedería para atender a los sufridos peregrinos.

En torno a este humilde crucero se amontonan las piedras transportadas por los caminantes desde la llanura hasta la cima, hábito que pudo tener origen pagano y que más tarde se disfrazó como sacrificio cristiano.

Desde el alto, la panorámica es grandiosa.

En el descenso hacia el Bierzo, el primer núcleo habitado es El Acebo, con su típica arquitectura berciana, sus pequeños corredores, a los que se accede por escaleras exteriores y los tejados de pizarra. A la salida del pueblo, un camino que surge a la izquierda conduce a Compludo, en un valle ecológicamente puro, donde perdura una herrería de origen medieval.

Siguiendo el Camino, se cruza el sugestivo pueblo de Molinaseca, con sabor medioevo y senda viajera, para llegar a Ponferrada.
La Tebaida Leonesa cuenta con importantes recuerdos de un pasado lleno de vida religiosa. Portada del templo de Peñalba. Foto guiarte


Pocas cosas de interés le pueden retener en esta próspera ciudad. No pierda el tiempo. De nuevo ha de encaminar sus pasos a sendos puntos de interés. Son dos expediciones cortas en distancia, pero valiosas en belleza. La primera consiste en recorrer el valle de la Valdueza, la Tebaida Leonesa, centro de los eremitas del noroeste desde el periodo visigótico. Allí, el monumento más importante es la iglesia mozárabe de Santiago de Peñalba. La otra alternativa son las minas de oro romanas de Las Médulas, que han merecido la consideración de Patrimonio de la Humanidad.

Pasado Ponferrada, y a corta distancia de Cacabelos se halla el monasterio cisterciense de Santa María de Carracedo, fundado al filo del milenio, y reconstruido en tiempos de Alfonso VII. Durante los últimos años se han realizado interesantes labores para rescatar parte del conjunto ruinoso.

Pero es Villafranca del Bierzo, en la confluencia de los ríos Burbia y Valcarce, el punto de esta etapa donde late más intensamente el ambiente de la peregrinación.

El conjunto urbano resulta armónico y hermoso, con calles cuidadas y casonas palaciegas. La pequeña ciudad, capital de la provincia del Bierzo, en la división administratriva de 1.822, posee una riqueza artística notable.

Además, Villafranca es puerta de acceso a los Ancares, tierra de naturaleza virgen, donde perduran las pallozas, viviendas circulares de piedra, techadas de paja, de indudable origen céltico, aferradas a un paisaje de montañas, prados y bosques misteriosos, en los que cantan los urogallos y subsisten osos solitarios.


PATRIMONIO

Monumentos del tramo y valoración de su interés artístico (Se sigue la valoración de Tomás Alvarez, de cero a cinco asteriscos, publicada en El Camino de Santiago para Paganos y Escépticos. Editorial Endymion)

Castrillo de los Polvazares

Conjunto histórico-artístico. *

Rabanal del Camino

Iglesia de la Asunción.(siglo XII y posteriores)
Minas romanas de La Fucarona.

Foncebadón

Cruz de Ferro.

El acebo

Arquitectura popular berciana.
Herrería de Compludo. * *

Molinaseca

Puente románico.
Calle Real.

Ponferrada

Iglesia mozárabe de Santo Tomás de las Ollas. *
Castillo del temple. *
Basílica de Nuestra Señora de la Encina.
Palacio Municipal. Siglo XVII.

Alrededores de Ponferrada

Valle del Silencio. Peñalba. San Pedro de Montes. * * *
Minas de oro romanas de Las Médulas. * * *

Cacabelos

Iglesia de Santa María. Siglos XII y XVI
Santuario de la Quinta Angustia. Siglo XVIII
Monasterio de Carracedo. Siglo XII. *
Castrum Bérgidum.

Villafranca del Bierzo

Iglesia de Santiago. Siglo XII. *
Iglesia de San Francisco. Siglo XIII y posteriores.*
Colegiata de Santa María. Siglo XVI. *
San Nicolás. Siglo XVII. *
La Anunciada. Siglo XVII.*
Castillo de los marqueses. Siglo XV.
Calle del agua.

Cernanías de Villafranca

San Miguel (Corullón). * *
San Esteban (Corullón). *
Castillo (Corullón)

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