Central y esclusa de Kembs

Una de las excursiones obligadas se desarrolla en torno a la central hidroeléctrica y las esclusas ubicadas frente a Kembs-Loechlé, algo al norte de Rosenau.
Cisnes, en la orilla del Gran Canal de Alsacia, en su inicio, frente Village Neuf.

Cuando el Rin pasa a la altura de Weil am Rhein(Alemania) y Village Neuf(Francia) una inmensa presa desvía la corriente hacia el Gran Canal de Alsacia, anchurosa vía de agua que permite el aprovechamiento energético y la navegabilidad del Rin. Una mínima parte da agua sigue por el viejo cauca del Rin, en medio de un paraje atractivo.

La construcción de la obra de Kembs se desarrolló entre 1928 y 1932. La gran esclusa en de aquella época, aunque ampliada posteriormente. Permite salvar un desnivel de 12 metros, con lo que la navegabilidad se asegura hasta Basilea.

Las obras de remozamiento hechas en la década de los noventa, para ampliar el tonelaje de las embarcaciones que circulan por el río, fueron financiadas en su mayor parte por Suiza, dado que por aquí pasa el 15 por ciento de su comercio exterior, y por aquí llega el 40 por ciento de los hidrocarburos que consume el país. Ésta navegabilidad del Rin permite en realidad a Suiza tener una salida al mar.

Un navío acaba de superar las exlusas de Kembs en su viaje hacia el sur.

El aprovechamiento hidroeléctrico del Rin en Kembs corrió a cargo de la sociedad Energie Electrique du Rhin, creada por René Koechlin, diseñador del Gran Canal de Alsacia. En 1946 la central quedó nacionalizada, en propiedad de la empresa EDF.

El canal de Alsacia, de unos 52 kilómetros de largo está cortado en otros tres puntos, en los que coincide el aprovechamiento energético con las esclusas que permiten superar los desniveles del río. Los barcos disponen 10 metros de profundidad media con un canal navegable de un mínimo de 80 metros de anchura.

El Canal tuvo una prehistoria interesante. Desde la Edad Media, las poblaciones del entorno fueron tratando de hacer canalizaciones para evitar inundaciones y ampliar zonas de cultivo, facilitando además la navegabilidad del río.

Imagen de la central elétrica de Kembs, la primera que tiene el Rin en el Canal de Alsacia.

En el siglo XIX los trabajos se aceleraron bajo la dirección del ingeniero alemán Tulla. La corriente se hizo más rectilínea y se acortó un 15 por ciento. El resultado fue desastroso en parte, porque en esta zona la corriente adquirió mucha mayor rapidez, aumentó la capacidad de erosión y el río bajo en algunos lugares hasta diez metros, por los arrastres. En el entorno de Kembs emergieron unas rocas prácticamente insalvables, la barra de Istein, y los barcos dejaron de llegar a Basilea.

La familia Koechlin, gente burguesa emprendedora y técnicamente avanzada, ya intentó en el tramo final del XIX aprovechar el Rin para producir electricidad, para ello creó incluso una sociedad industrial en Moulhouse, pero el proyecto rebasaba las posibilidades.

El final de la primera guerra Mundial, y el permiso logrado por Francia para explotar energéticamente al río dieron la señal de salida. El proyecto Koechlin avanzó, y en 1928 se iniciaron los trabajos en el entorno de Kembs.

En 1932 la fábrica producía 895 millones de Kwh, el 6 por ciento de las necesidades de Francia en aquella época.

Las aguas, en la salida de la central eléctrica de Kembs.

La central posee dos grupos Kaplan y 4 turbinas de hélice para generar energía. Todo está suficientemente automatizado para que unas pocas personas atiendan la central y el pase de las embarcaciones.

Se llega muy bien desde las inmediaciones de Kembs-Loechlé, y el pase a ambos lados del canal es sumamente relajante. Si se quiere hacer una ruta ciclista, se puede pasar por delante de las esclusas y seguir la orilla oriental del Canal, hasta la presa que desvía las aguas del Rin. Se cruza por encima de ella y se pasa a la orilla alemana. Siguiendo al sur, se accede al puente que una Weil am Rhein y Village Neuf; se pasa a la parte francesa y ya vuelta hacia el norte, hasta el punto de arranque. A la altura del casco de Village Neuf se puede retomar el paseo a la orilla del Canal, para regresar a la zona de las esclusas. No hacer muy tarde el recorrido, porque el paso por encima de la presa del Rin se cierra hacia las seis de la tarde.

Pararse un ratito a ver el paso de los barcos por las esclusas es algo siempre entretenido... Pero también es entretenido llevarse un libro y buscar un rincón en el que gozar de la tranquilidad de estos parajes.

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