También se lo conoce como Olimpeion, y comenzó a construirse en el siglo VI a.C. por el tirano Pisístrato y no finalizo hasta siete siglos más tarde, de la mano de Adriano, que consagró solemnemente el templo de Zeus Olímpico en el año 129. Esta llamativa duración, fue debida a múltiples causas.
En sus orígenes, contaba con 104 gigantescas columnas corintias de algo más de 17 metros, y realizadas con mármol del pentélico. Su base es rectangular y de todas las columnas, tan sólo quedan en pie quince. Algunas de las que faltan están caídas por los alrededores, y otras sirvieron de material de construcción, cuando en la Edad Media se uso el templo como cantera.
Se puede imaginar un poco como sería el mismo, gracias a que aún se conservan sus metopas, que representaban los trabajos de Hércules. También se pueden admirar sus frontones esculpidos en mármol.
Adriano ordenó al ilustre Fidias, hacer una gran estatua crisoelefantina de Zeus, además de una suya que se encontraba al lado. Desde este histórico lugar se puede ver la Acrópolis, y se encuentra muy cerca del arco de Adriano.
> > Volver a la guía de Atenas